El cine contra los engaños del mundo (2)

Hermes Paralluelo sobre Yatasto (segunda parte, la primera acá)

“A ver, ¿qué hemos hecho?”. Yo tenía serias dudas de que eso fuera una película. No sabía que iba a pasar, ya que antes nunca había pensado en el montaje. Normalmente uno sabe cómo va a comenzar una secuencia, cómo va a terminarla, sabe que antes de una secuencia y de otra, tiene que haber ciertas transiciones, tiene que haber algún respiro. No pensé en todo eso porque realmente quise plantear el trabajo sin ninguna idea preconcebida acerca de lo que yo creía que era el cine y acerca de cómo creía que se tenía que hacer una película. Pan de azúcar la hice con bastantes más ideas acerca del cine, con más certezas. Pero en ésta, la verdad, no me interesaba mucho tener certezas. Partí más de cero y de tratar de retratar situaciones que,  luego, me llevaban a las otras. Mi pregunta era si aquello devendría en una película, porque yo iba a interrogar ese material e iba a preguntarme, viendo todo, si de allí se podía construir una. Empezamos a buscar choques entre las imágenes, a ver si se producían nuevas cosas cuando las mezclábamos. Había que estar muy atento a si se producía esa especie de reacción química de unas imágenes con otras, de unos sonidos con otros.
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El humor es encontrado, como muchas otras cosas. Por supuesto que no estaba desde el principio la idea de que causaran risa ciertas situaciones. Pero, por ejemplo, a mí la primera vez que vi los registros en el carro, me dio la sensación de estar viendo una comedia total. Habíamos, con el Eze [Ezequiel Salinas, director de fotografía, montaje], hecho un montón de cortes que eran muy buenos, que te reías mucho, que redundaban en ciertas cosas pero que funcionaban muy bien, y de alguna manera cuando estaba montando, pensaba: “esto es una comedia”. Y estaba como dada esa situación, había que simplemente abrazar eso, esos regalos que te ibas encontrando. Ver los carros siempre era encontrarse con cosas. No sabías nunca si te iban a servir, si le ibas a poder dar una línea. Era llegar a casa, meter el cassette y ver que había pasado ahí arriba.
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Para mí el cine es una manera de encontrar el lugar justo, el lugar adecuado desde donde ver el mundo, en donde el mundo de alguna manera se ordena y se ve como una gran coreografía, un ángulo desde el cual se ve un poco el engaño, el engaño que es el mundo. Encontrar un ángulo en el cual me siento a resguardo de los engaños, de los engaños de una organización social concreta. Y ese ángulo es para mí el del carro.
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YATASTO-05
El fuera de campo tiene una importancia incluso desde antes del encuadre. Creo que cuando trato de encuadrar algo estoy pensando qué excluyo, qué queda adentro y qué afuera, y qué tan lejos está lo que queda fuera. Me parece que siempre hay que tener en mente ese equilibrio entre lo que se muestra y lo que no se muestra, lo que está en penumbra, en la oscuridad casi plena, y lo que está enfocado en primer plano con una luz que lo dilucida todo. Por ejemplo, el plano de Ricardito y la Dámaris, cuando Ricardito está embolado. La Dámaris, su hermana, le dice que no se tiene que pirar, que tiene que ir al colegio y él dice que el colegio lo deja para el ocote. Me parecía que Ricardito tenía que estar en el rostro de su hermana, no era interesante el rostro de él directamente, era más interesante ver las reacciones de su hermana respecto de lo que le pasaba a él. Porque de alguna manera ella, en ese momento, era la que trataba de encausarlo, de encausar algo incontrolable, algo que se va por todos lados, y ahí el rostro fuera de campo de Ricardito tenía resonancia en el rostro de ella.
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Además de estos personajes, está la familia del Laucha que es el chico que vemos cargando el carro con su madre en varias ocasiones. Era como tratar de acercarse a cosas periféricas de ese barrio, cosas que están al lado. Me interesa que quede como inconcluso, como una posible vía por la que podría llegar a seguir la película. Como un universo que no se desarrolla, detrás de lo que sí vemos. De hecho, me dieron muchas ganas de seguir filmando esa familia. Cuando creía que el rodaje estaba terminado, me negaba un poco, me decía “No”, “aquí está empezando otro cosa”. Me parece que cuando una cosa terminaba, estaba empezando otra y así…
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