Mar del Plata 2012 (6)

Mar del Plata – Días 3, 4 y 5

por Leandro Naranjo

Día 3
Este va a ser un día fácil, porque una serie de circunstancias inesperadas me forzaron a ver sólo dos películas. La segunda de ellas, sin embargo, fue una total locura: Imagínense una película de Miike alterada por el proyectorista; el resultado es una experiencia casual de post-cine.
O som ao redor
Esta es una película brasilera, que podría funcionar para una clase de geografía como ejemplo de la polarización y la segmentación social, ligadas a la arquitectura y el urbanismo. Una serie de relatos entrelazados por la contigüidad espacial; un barrio clase media alta con sus (algo miserables) familias, sus conflictos y sus necesidades. Un grupo de seguridad privada ofrece sus servicios y se hace cargo del barrio, vigilando, conociendo con precisión los movimientos del lugar e, incluso, la intimidad de algunos de sus vecinos. Es un film frío, estéticamente cerrado y muy prolijo. Cada vez que el realismo deja de ser la lógica rectora, aparece algo muy interesante.
For Love´s Sake
Un delirio más de Takashi. Una película de un héroe puro, curtido por su experiencia de vida y extremadamente violento. Ese es uno de los mejores rasgos, porque la violencia es tal que no reconoce géneros ni edades. En una de las secuencias más memorables -un flashback hacia la infancia del personaje- nuestro héroe enfrenta a un grupo de niños que se burlan de él y los  ajusticia. El amor recorre todo el relato, apareciendo como un imposible, dado el abismo socioeconómico que separa a sus dos protagonistas. Romance, mafia, ¿violencia de género? El detalle notable: es un musical.
Día 4
La cuarta jornada fue una apuesta decidida a los autores: Reygadas, Omirbayev, Resnais y Sono. Todas son películas importantes, sin duda, aunque no todas fueron experiencias disfrutables. Omirbayev no terminó de convencerme y a Sono lo entiendo cada vez menos.
Post Tenebras Lux
El plano con que inicia esta película es, probablemente, su mejor pasaje. Se trata de (luego entenderemos) un sueño que implica a una nena, algunos animales, un campo abierto y una tormenta. Cámara a la altura de los ojos de Rut (la hija de Reygadas), desplazamientos espontáneos de acuerdo a sus movimientos e incluso algunas subjetivas: su experiencia es nuestra experiencia. Y si este inicio puede leerse como una declaración del autor, la escena siguiente también hará lo suyo, pues aparece (quizás en otro sueño infantil) el diablo. Habrá luego un relato de piezas difíciles de aunar, una historia acerca del vínculo entre clases e interclase y un final 100% cinematográfico (fiel a las necesidades del propio film). Una de las imperdibles del festival, seguro.
Student
Aún no encontré a nadie que disienta con esta película. Quizás tenía demasiado sueño, pero me costó soportar estos 90 minutos. Entiendo que hay una apuesta formal muy rigurosa y una narración que dice mucho acerca de la actualidad en Kazajistán, aunque (para mi decepción) hay muy pocas imágenes que permitan conocer, aunque sea superficialmente el país. Mi problema central con la película está en relación con las tres veces que la política aparece de manera explícita: una profesora habla a favor del capitalismo, un profesor habla en contra, y ambas veces un joven argumenta en contra de ellos, o al menos relativiza aquello que dicen. La tercera vez, este mismo joven -estudiante- le lee a nuestro protagonista algo acerca del posmodernismo. Lo entiendo como tesis, antítesis y síntesis; un discurso que, de forma desesperanzada y reduccionista, ofrece una conclusión histórica-política.

Vous n’avez encoré rien vu
Nuevamente el pasado, los recuerdos, la memoria. Libertad total a la hora de la interacción entre personajes, al punto que se suceden simultáneamente tres películas y, en muchas ocasiones, los protagonistas de una de ellas interactúan con otra que aparece en una pantalla. Las interpretaciones son perfectas y también la puesta en escena. Todo gira en torno a la Eurydice de Anouilh que, en sí, es un relato muy cautivador sobre el amor y la muerte. Uno de los 10 del festival.
The Land of Hope
Catástrofe nuclear en Japón y dramas familiares. Es una película que está bien, pero patina muchas veces, cuando Sono apela al trazo grueso, dramatizando de más, con gestos ampulosos y músicas efectistas. Es ya una marca de autor, que desconcierta a más de uno y fuerza risas infundadas. Tiene muchas virtudes, sí, pero todo se opaca un poco cuando la moraleja antinuclear se vuelve eje. Los escenarios son excelentes y varios de los personajes también; algunos tienen momentos de humor muy efectivo.
Día 5
Nueva apuesta a los autores, todos ya muy consagrados. En uno de los casos, apuesta doble e infalible: Marker sobre Tarkovski. No había visto esto y, como esperaba, es totalmente fascinante. Luego Medak (un clásico del terror de los 70’), Ruiz (post mortem) y Oliveira.
Cinema, de notre temps: Une journée d’Andrei Arsenevitch
Un relato medio místico que Marker le dedica a Tarkovski, a poco tiempo de su muerte. Entre la sofisticación del ruso y la genialidad del francés, las cosas resultan muy bien. Vemos a Andrei oficiando de cineasta, encima de todo aquello que sucede en escena, responsable pleno de su obra. Su energía está muy bien retratada, y también su obsesión por el cine como arte mayor, de pretensiones universales y desmesuradas. La voz en off que estructura la película no podría ser más acertada.
El intermediario del diablo
Terror de los setenta. Ni más ni menos. La banda sonora tiene momentos memorables y, en algunos casos, aporta lo necesario para cerrar una escena escalofriante. Clásica investigación amateur que pretende develar el asesinato de un alma en pena que, casualmente, se vincula con la propia historia trágica del protagonista, que pierde a su familia al inicio del film. La forma en que Medak filma la casa ocupada por un fantasma es una de las mayores virtudes; se las ingenia para hacer decenas de planos de un mismo espacio que, a fin de cuentas, es uno de los protagonistas.
La Nuit d’en face
Esta es una película entrañable, dadas las circunstancias. Cerca del final, el protagonista cuestionará a los personajes creados por él mismo, y se preguntará por la inmortalidad de ellos frente a su inevitable desaparición. El color, la luz, los diálogos, los escenarios: todo es una gran fábula, muy amplia, libre, alegre y melancólica.
Gebo et l’ombre
De principio a fin, impresionante. Una reconstrucción de época perfecta, con personajes impecables. No hay baches, en absoluto, pues cada palabra y cada silencio tienen su propio centro de gravedad, su justificación dramática y narrativa. Eventualmente, un plano funciona  para uno, dos, tres y cuatro personajes. Esto es algo que da cuenta de la precisión formal, uno de sus rasgos más destacables. Es una tragedia familiar con un final romantiquísimo. 
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