Enigmas del futuro. Ciclo de ciencia ficción del pasado (III)

por Santiago González Cragnolino

Hecha la presentación del ciclo, me gustaría proponer algunas líneas de fuga a la hora de mirar estas películas.
El increíble hombre menguante es la primera sorpresa del ciclo. La película hace el proceso inverso al de su protagonista: si Scott Carey se va haciendo literalmente cada vez más pequeño, la película va creciendo en emoción y en tensión narrativa. Pero este crescendo es extraño, casi como si la película lo mantuviera en secreto. No lo vemos venir porque se construye desde los primeros minutos, es una constante. La primera mitad se desarrolla con gran parsimonia y sin mayores sobresaltos, pero a medida que Scott Carey va disminuyendo de tamaño el sentido de aventura va en aumento. El transcurrir de la película sugiere dos objetos que viajan a la misma velocidad pero sus trayectorias son contrarias. Finalmente prevalece la épica.
Si vemos en El increíble hombre menguante una gran películano se trata de una conquista del guión. Si bien la premisa y las aventuras del hombre menguante son imaginativas desde el vamos, el director de la película, Jack Arnold, las dota de emoción con elementos mínimos y una idea precisa de significación cinematográfica. Así, el plano de una escalera filmada de abajo hacia arriba tiene el impacto inesperado de crear una angustiante empatía con el protagonista. No hay efectos especiales, ni música grandilocuente, ni alarde técnico de ningún tipo. Hay una escalera de madera y una puerta. Fotogramas extraídos de El increíble hombre menguante pueden parecer simples fotos de una casa, de un sótano. Puestos a rodar juntos son una lección de cámara subjetiva.
La invasión de los usurpadores de cuerpos es por su parte un involuntario homenaje al extra de cine. El extra como mera presencia, pero de una importancia vital para la realización de una película, para la realización de esta película. Una alegoría anticomunista, una fábula anti-macarthista, mucho se ha especulado, poco importa. Lo que sorprende son esas presencias. Esos cuerpos filmados a la distancia, en planos generales, deambulando, errando por el plano. A veces corriendo detrás de la pareja protagonista, casi siempre caminando, nunca muestran una expresión discernible en sus rostros, en clara oposición a los actores principales, forzados a interpretar, a actuar y a hacerlo de forma cada vez más histriónica. En esa dialéctica entre el trabajo actoral del principal, Kevin McCarthy, cada vez más desesperado y sucio, gritando en primer plano hacia la cámara; y ese tipo que ni aparece en los créditos pero si lo hace allá a lo lejos en el plano más general de todos, es donde se crea una obra singular y otra película que va ganando en tensión con el correr de los minutos.
El hombre con visión de rayos X es quizás la película más extraña del ciclo. Empieza con el plano detalle de un globo ocular sobre un fondo negro, exaltado por una música ominosa. Ese ojo es arrojado a un vaso de precipitado que contiene un líquido rojo y humeante. Luego los créditos de inicio y por fin el comienzo de la historia, la de un científico que quiere desarrollar la visión humana más allá de sus posibilidades naturales y que finalmente experimenta sobre sí mismo. El clásico relato del hombre que desafía a los dioses, a la naturaleza, su propia existencia. Lo interesante del film sobre este descendiente de Dédalo no tiene que ver precisamente con la persistencia o la pertinencia del mito. Lo que más llama la atención son las escenas en las que vemos a través de los ojos del protagonista. A medida que se va perfeccionando o degradando (según como se lo interprete) la visión del Dr. James Xavier, las imágenes son cada vez mas manipuladas por los efectos fotográficos de una técnica dada a llamar spectarama. Vemos que los planos se van haciendo cada vez mas ricos en colores saturados, cómo se va perdiendo nitidez y cómo se van acercando cada vez más a una representación antinaturalista de la visión, cuando no a la abstracción. Al igual que el plano que abre la película, nos enfrentamos ante imágenes que estarían en una fina línea que separa el efectismo de la experimentación. Algunos se decantarán por pensar que se buscó lo primero y probablemente sea el caso. Seguramente lo que más quedará en el recuerdo son esos planos alucinados, caleidoscópicos, que representan la visión del protagonista del film.
El enigma del otro mundo es la película mas reconocida del ciclo y algo que llama mucho la atención es su capacidad de contar la historia de una invasión alienígena, con monstruo y todo, y que en apariencia sea lo que menos importe en el film.  Howard Hawks tiene el descaro de poner un diálogo en el que uno de sus personajes hablando con un amigo hace la comparación entre el descubrimiento del alien y el revuelo que provocó la llegada de una enfermera a una base militar unos años atrás. Y digo Hawks aunque la película esté firmada por un tal Christian Nyby, porque el estilo es inconfundible. Ver sino El enigma del otro mundo y luego compararlo con este pasaje de un bello texto que le dedicara Rivette a Hawks: “Cómo podría prohibirme a mí mismo evocar esas admirables introducciones en las que el protagonista se instala en su duración temporal con fluida plenitud. Ningún elemento preeliminar, ningún artificio de exposición; una puerta se abre, ahí está ante nosotros y desde el primer plano, la conversación se inicia y nos familiariza apaciblemente con su ritmo personal; desde ese instante en que le hemos sorprendido, cómo podríamos abandonarlo, compañeros de viaje, a todo lo largo de su desarrollo, tan seguro y tan regular como el de la película en el proyector”. 
El enigma es cómo hace un director para imponer siempre su estilo ante los materiales más diversos. Sea un western, un policial negro, una comedia romántica o una de ciencia ficción. El extraterrestre es Howard Hawks.
Esta entrada fue publicada en Funciones, Textos/Críticas. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Enigmas del futuro. Ciclo de ciencia ficción del pasado (III)

  1. pai dijo:

    El enigma es cómo hace un director para imponer siempre su estilo ante los materiales más diversos. Sea un western, un policial negro, una comedia romántica o una de ciencia ficción. El extraterrestre es Howard Hawks.

    Una joyita.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s