Mar del Plata 2012 (1)

El cangrejo de Tony Rayns

por Martín Alvarez

Un buen comienzo, podría decirse. La primera fue Tony Rayns, the not-so-distant-observer, documental dirigido por Seo Won-tae sobre el crítico británico y famoso especialista en cine asiático que acompaña el foco de nuevas películas coreanas (mañana veré dos de esas y espero poder ampliar el asunto). Excelente comienzo, debí haber dicho antes. Es que este documental sirve como puntapié ideal para una experiencia festivalera.
El retrato se centra en la relación de Rayns con Corea del Sur, país que visita regularmente hace 25 años. Rayns practica aquella variante de la cinefilia que acompaña el amor y el estudio de las películas con una curiosidad por la cultura en que fueron hechas, curiosidad que engloba su historia, las relaciones entre sus habitantes, pero también inquietudes más específicas como la degradación de la arquitectura y los estándares gastronómicos. Rayns se muestra como un verdadero fanático de la comida y Corea parece ser un país especialmente presto para incorporar esta faceta al retrato. Como en las películas de Hong Sang-soo, la mayoría de las escenas transcurren entre platos, bebidas y cigarrillos. En una de ellas, al principio, mientras saborea un envidiable cangrejo (me hubiera gustado retener mejor las particularidades de los menúes para citarlas exactamente, sepan disculpar), Rayns reconoce haber comido otros cangrejos más que aceptables en la zona, pero ninguno parecido a ese. El cangrejo-Rayns podría ser aquello que uno viene a buscar a los festivales, ese tipo de emoción no muy fácil de nombrar pero que se asocia con la sorpresa, con lo peculiar, con algún estímulo perdurable, con ese territorio abierto y distinto al cine de fórmulas y de estándares internacionales. Rayns, todavía con el sabor del cangrejo en la boca, suelta en un momento la frase: “Esto es el estándar de lo que debería ser”. Es una frase más extraña de lo que parece, y un eco interesante para llevar bajo el brazo toda esta semana.

Rayns es programador de los festivales de Vancouver y Londres, a donde descubrió al mundo las primeras películas de Apichatpong Weerasethakul, Hong Sang-soo, Bong Joon-ho y muchos más directores de ojos rasgados. Resulta de verdad emocionante, en alianza con la coyuntura marplatense, ver esa cantidad de directores, fotógrafos y productores agradeciendo a Rayns la voluntad para difundirlos pero más que nada la sinceridad y agudeza para criticar (en más de un caso lapidar) sus trabajos. Es que Rayns ha sido un verdadero puente entre Oriente y Occidente y es posible que sin su trabajo nos hubiéramos perdido unas cuantas obras maestras de las últimas décadas, como también se podría pensar que sus críticas inclementes y la priorización del cine sobre la diplomacia nos hayan ahorrado varios bodrios. La gratitud de los coreanos hacia Rayns también nos sugiere que hay una chance para ejercer la filantropía aun en los lugares más extraños. Incluso en la cinefilia.
Ya es tarde y hubiera querido escribir del encantamiento con Rua Aperana que vino más tarde. Quizás mañana. Como posdata: recién me escribe Mariano Luque diciendo que Mekas se la pasa tomando vino en la suya. No habrá que perdérsela por nada.
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Una respuesta a Mar del Plata 2012 (1)

  1. Alberto dijo:

    Buena primera entrega chacho…

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