Enigmas del futuro: Ciclo de ciencia ficción del pasado (II)

por Paul Von Sprecher
No solo de platillos voladores se nutría la ciencia ficción del cine clásico -y a propósito: muchas veces la película considerada ícono de este tema es La guerra de los mundos, película que, para mí, envejeció mucho, y cuya remake más reciente la mejoró en demasía. También eran comunes los hombres que adquirían algún poder o eran transformados de alguna manera. En este caso es importante el antecedente de El hombre invisible (1933) del gran James Whale, donde el protagonista era totalmente malvado. Cuando muchas veces suele ser alguien atormentado (Frankenstein sin ir más lejos) o que su poder o su transformación lo atosiga toda la película. Dos de las películas de este ciclo son parte de esta tradición:

El increíble hombre menguante: un hombre que nada tiene que ver con la ciencia es contaminado extrañamente por una radicación que lo hará cada vez más pequeño. O sea, pertenece a la variante opuesta a la película de Corman en el sentido de que no hay laboratorios, ni científicos. Además de que la enfermedad del protagonista dará lugar a hechos insólitos como que un gato se transforme en el peor enemigo. Las relaciones que se pueden entablar entre ambas películas son varias: la transformación padecida como la peor de las enfermedades, el alejamiento (involuntario o no) de las personas más cercanas y queridas, la fama como algo que  (en general para mal) persigue a todos lados y, sobre todo, una conclusión metafísica que los deja ver más allá que al resto de los mortales.
El hombre con visión de rayos X: la única película en colores del ciclo. Colores que son fundamentales (probablemente la película sea impensable en blanco y negro), ya que la película trata sobre un científico que quiere ver más allá de lo que el ojo humano permite y luego de experimentar (y obtener los rayos x del título) puede ver a través de los cuerpos (para prevenir enfermedades) a la gente desnuda, etc. El uso del color se acentúa en las escenas donde se muestran estos poderes (bastante psicodélicas, la película es de 1963), pero  es particularmente notorio en los créditos y algunas otras escenas donde el protagonista lo ve todo en forma de holograma (en ese sentido sería una buena película para pasar a 3D). El peso de su experimento irá atosigándolo cada vez más hasta llegar a tintes metafísicos. Es la eterna lucha del hombre contra sí mismo, contra sus límites, que marca la ciencia ficción pre 2001: Odisea del espacio. Además se aleja un poco del resto del ciclo, ya que no es un clásico del género como las demás (en especial la película de Don Siegel de la que se han escrito notas de todo tipo) y por ser hecha en la época de mayor caída de los estudios de Hollywood, por el maestro de la Clase B, Roger Corman,  en medio de sus famosas adaptaciones de Poe (creo que de tanto en tanto, en esta como en La máscara de la muerte roja, se da uno de los mayores grados de experimentación con el color en Hollywood).

Programación restante del ciclo:

13/11 – El increíble hombre menguante de Jack Arnold + Time enough at last de John Brahm (corto) / 20/11 – El hombre con visión de rayos X de Roger Corman +Little girl lost de Paul Stewart (corto) / 27/11 – La invasión de los usurpadores de cuerpos de Don Siegel + A world of difference de Ted Post (corto) / *Los cuatro cortos son capítulos seleccionados de la serie La dimensión desconocida. Se exhibirán al finalizar la película principal.
Esta entrada fue publicada en Funciones, Textos/Críticas. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s