9/8: EL PASANTE de Clara Picasso

Llegamos finalmente al estreno de El pasante de Clara Picasso, película que nos acompañará durante todos los jueves de Agosto.

El pasante de Clara Picasso (Argentina, 2010, 65′)

Un joven con barba de dos días y sólo moderadamente tímido (Ignacio Rogers) toma una pasantía como conserje de hotel. Una recepcionista (Ana Scannapieco), dueña de una expresión inicialmente dura que muta instantáneamente en lista vivacidad, lo instruye con dos o tres consejos, lo aprueba sin exigencia alguna y ya reconvertida en buena compañera procede a distraerlo con –no contemos mucho- casi cualquier cosa. La condición de preservar unos mínimos superficiales para liberar subterráneamente otra vida algo más colorida parece ser un acuerdo compartido por todos los empleados, aunque no sólo por ellos. Una pulsión cercana habita en las ansias detectivescas de la recepcionista o en el uso indiscriminado de la ropa de los huéspedes por otros empleados, pero también se sospecha en cierta actitud de esos huéspedes, cuyos check-ins sugieren algún tipo de secreto: quizá una sencilla salida extramarital, quizá otra cosa más oscura –tal vez (es otra opción) no sean más que empresarios. La chispeante proliferación de la irresponsabilidad espontánea y un palpitante instinto de curiosidad animan el hotel de Clara Picasso. La directora, acompañada del talentoso fotógrafo Fernando Lockett, también imagina usos alternativos para los espacios: establece puntos de observación en altos salones de relax, funda salones de lectura en comedores de servicio, reserva aire para ver películas (por más malas que sean) en cuartos de vigilancia de 2×2. Cuando como espectadores vemos, por ejemplo, que la recepcionista decide qué bebida alcohólica tomar de un frigobar, presentimos algunos renglones del reglamento de la empresa y sentimos placer por contagio. Esta no muy frecuente complicidad es la generosa invitación del film. El pasante se apropia del aroma novelesco de los hoteles – potencial que podría deberse a la idea de que dormir en lugares extraños favorece experiencias extraordinarias, o al menos algún evento interesante- y mientras lo hace, nos sumerge en un estimulante juego cinematográfico capaz de entusiasmarnos con un misterio quizá inexistente, de sugerirnos un vínculo algo más que laboral con unas pocas miradas, de seducirnos con la fantasía indiscreta de saber qué hay detrás de una nueva puerta. Al menos por un rato, Clara Picasso nos hospeda en la necesaria aventura de una existencia propulsada más allá de rutinas y horarios.Martín Alvarez (en el Nº 10 de nuestra revista)
Para leer más sobre la película, click acá.
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