Chris Marker (3): En Valparaíso y Pekín

El hombre invisible que nos hizo más visible el mundo entero

por Ale Cozza

Claude Lanzmann, en su biografía La liebre de la Patagonia, relata su viaje a Oriente junto a un grupo de “embajadores culturales franceses” de izquierda. El objetivo principal del viaje era tomar contacto con agregados culturales de la China Popular. En ese viaje coincidieron con Chris Marker. Les dejo el relato.
* * *
“Nos alojábamos dos en cada habitación… Chris Marker y Francis Lemarque estaban juntos, pero Chris había impuesto su ley y su universo llenando las paredes y parte del techo de su habitación común con páginas arrancadas de comics americanos, a los que era muy aficionado. Quizás fuera una provocación hacia nuestros huéspedes o su propia manera de negar el extrañamiento, de colocarse en el centro del mundo. Pude cerciorarme de ello más tarde, en Pekín: mientras que nosotros, para recibir correo de Francia, teníamos que indicar a nuestros corresponsales unas señas con nombres pomposos e interminables, él se limitaba  a poner “Chris Marker, Pekín” y nunca jamás se perdió una carta. Entre él y yo había en esa época un odio de lo más cordial, nunca nos dirigíamos la palabra. Por otra parte, un prognatismo de la mandíbula inferior le impedía articular adecuadamente, así que hablaba entre dientes y compensaba la rareza de su parlamento con un porte de cabeza orgulloso e irónico, que tornaba de lo más enigmático cada una de sus expresiones. Digo todo esto sin ninguna acritud, ya que Chris y yo nos hicimos buenos amigos mas tarde, en el curso de aquel mismo viaje. Admiro sus películas y me consta que en hay en Tokio, en el barrio de la yakuza, la mafia japonesa, un club nocturno estrecho y oscuro que se llama “La Jetée”, en homenaje al film de Chris, donde me espera, en un estante del bar, una botella de Chivas Regal marcada con mi nombre. Tuve que comprársela una noche a la encargada y desde entonces forma parte del decorado.”.
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Ese bar que menciona Lanzmann fue filmado por Wim Wenders en Tokyo-Ga. Wenders encuentra al mismo Marker allí, como un parroquiano más. Frente a la cámara del alemán, Marker osa dibujar un gato en una hoja de papel y lo antepone a su rostro, impidiendo así su único retrato filmado del que tengamos noción de existencia. Sólo se le alcanza a divisar mitad cara, mitad ojo, mitad mandíbula con prognatismo… Sabiendo que no va a obtener nada más del francés, Wenders se aleja por las callejuelas del barrio con su cámara.
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Cada vez que camino subiendo y bajando las cuestas de los infinitos montes de Valparaíso imagino a Joris Ivens, Chris Marker y Patricio Guzmán caminando juntos por allí, con alguna Bolex o Arriflex al hombro, buscando los mejores ángulos de toma, así como los objetos o personas dignas de su atención para el documental que dirigirían en conjunto en 1964. Cada vez que mi vista se perdía al fondo de las callejuelas que siempre, pero siempre, sea desde donde sea, desembocan en el mar, sospechaba que mi mirada podía por alguna vez coincidir con la de Marker unos 50 años antes en el mismo lugar. [1]
Valparaíso es una ciudad de gatos, está repleta de ellos, ergo es una ciudad markeriana por excelencia. Es muy fácil perderse en Valparaíso; está llena de callejones cortados, escaleras que no van a ningún lado y recovecos que giran una y otra vez sobre sí mismos. Desde algún monte se puede percibir algún lugar u objeto de interés más abajo  y al pretender descender para ir a visitarlo, las perspectivas hacen que todo cambie y ese lugar jamás se materializa frente a nuestros ojos. Por arte de magia pueden aparecer las cosas más reveladoras como desaparecer nuestro objeto de búsqueda. Me pasó el verano pasado: asomado a una baranda de una pendiente, vi a unas cuadras una plazoleta con una librería de nombre “Ivens”. Imaginé las mil maravillas cinéfilas allí adentro. Incluso llegué a figurarme que en la pared estaría colgada la foto de los tres mosqueteros del documental con los que también fantaseaba. Hacia esa isla de tesoros me dirigí, pero preso del embrujo de Valpo, jamás pude llegar. Doble por aquí, me decían; para allá es; por acá debe estar; pero si yo la vi; si sigo en línea recta la encuentro; jamás una línea es recta y una calle lleva a otro monte que a su vez se transforma en otro y así sucesivamente. Se hacía tarde y mis compañeros de viaje me apuraban para volver a Santiago. Jamás pude toparme con la librería “Ivens”. Definitivamente, Valparaíso es una ciudad markeriana.
Prometo, en mi próxima visita al puerto, buscar hasta que aparezca esa librería y entrar. Allí estará esa foto.
* * *
“Chris había llevado consigo Dimanche à Pekín, la película que había rodado el año anterior, cuando su primer viaje. Quería enseñárselo a los oficiales chinos porque esperaba obtener su aprobación y su apoyo financiero y logístico para la realización de su gran proyecto, un largometraje elaborado a partir de de la popularísima leyenda del Rey de los Monos. En Shenyang, en el vestíbulo de nuestro hotel, organizó una primera proyección delante de las autoridades locales y del Partido. Dimanche à Pekín es una película de unos treinta minutos, acompañada de un comentario de Chris y consagrada esencialmente a lo que quedaba en pie de Pekín previo a la revolución, del Pekín eterno, deshonrado por sus nuevos dueños, poseídos éstos por la idea obsesiva de destruirlo. Hizo una breve presentación, traducida por un intérprete, y la sesión se desarrolló en medio de un silencio de muerte. No daban crédito a lo que veían, lo reprobaban en todo punto; se levantaron sin aplaudir y desaparecieron sin decir ni una sola palabra. Partimos al día siguiente para Pekín donde estaba previsto que la película fuera proyectada en la gran sala de la amistad Chino-Soviética, de por lo menos quinientas plazas. Le dije a Chris que si quería realmente la ayuda del Ministerio de Industria Ligeras del que dependía el cine, lo mejor que podía hacer era cancelar la sesión pekinesa. Pese a estar desecho por la acogida de Shenyang, mantenía aun la esperanza y no siguió mi consejo. La enemistad entre nosotros todavía no había desaparecido, pero su tristeza de verdad me dolía y quería ayudarlo. Sin embargo, sucedió lo que yo me temía, el mismo silencio plúmbeo, la misma desbancada, ningún bravo, pero ahora con el agravante de ser en la capital del Imperio y multiplicado por veinte. Chris no obtuvo jamás su entrevista con la sección de cine y nunca llego a rodar la leyenda del Rey de los Monos. Uno o dos días después, al atardecer, me partió el corazón. Estábamos sentados uno al lado del otro en el asiento de atrás de un enorme Zim soviético, de regreso de una emocionante visita a la Gran Muralla, cuando de pronto la voz de Chris con sus mandíbulas bloqueadas, rompió nuestro silencio: “Yo, dijo, adoro la complicidad”. Le apreté el brazo y aquel fue el inicio de una verdadera amistad, nunca desmentida, nunca socavada, por el contrario, siempre nutrida de la admiración que nos profesábamos por nuestras respectivas empresas y nuestro trabajo.”
* * *
[1] Un comment del lector PMG acá abajo nos advierte inteligentemente que Marker nunca pisó Valparaíso y que Patricio Guzmán no es el Patricio Guzmán que conocemos por La batalla de Chile. Todos los días se aprende algo. Pero esto no desalienta la imaginación de Cozza ni apaga su conexión Ivens-Marker-Guzmán como tampoco su visión de Valparaíso como una ciudad markeriana.

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5 respuestas a Chris Marker (3): En Valparaíso y Pekín

  1. PMG dijo:

    Fe de erratas:

    Chris Marker sólo escribió el texto de A Valparaíso en Francia, nunca pisó Valparaíso en esa oportunidad. El Patricio Guzmán de A Valparaíso, no es el de La Batalla de Chile, éste Guzmán era un fotógrafo, que participó en el rodaje de Ivens.
    Saludos.

  2. Cinéfilo dijo:

    PMG: ¡qué buchón! Mentira, muchas gracias por la advertencia, y ahí pusimos la aclaración. Al parecer los paseos imaginarios de Cozza tienen pretensiones realistas.

  3. PMG dijo:

    Igual era más idealista y hermoso que así hubiera sucedido, lo que sí fue, es que Marker se paseo por Santiago y ahí conoció al Guzmán de La Batalla de Chile, en pleno gobierno de Allende.
    Salud!

  4. PMG dijo:

    In facto, aquí hay una aclaración de su relación con chile:

    http://sangria.cl/2012/08/cronica-chris-marker/

  5. ale cozza dijo:

    Efectivamente, mi fantasia cinefila jamas me hizo dudar (dada la conocida amistad de Guzman con Marker) que ese Patricio Guzman era el mismisimo Pato Guzman de La batalla de Chile y tantas otras. Pero estaba equivocado. Pero bueno, evidentemente, las fantasias, por su mismo caracter, estan reñidas con la realidad. Asi como mi fantasia me hacia creer que esa libreria Ivens era en homenaje a Joris Ivens, y nada que ver. Su antiguo dueño se llamaba Jose Ivens… pero bueno, gracias PMG por el “desburramiento”… Saludos
    Ale Cozza

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