17/7: WALKER de Alex Cox

Sigue el foco Alex Cox con una insolente “biopic”.

Walker de Alex Cox (Estados Unidos/México/España, 1987, 94′)

Desde su primer película Cox nos otorga indicios de su cosmogonía. Aquella cinematografía colmada de incongruencias, anacronismo, absurdo, personajes renegados y estrambóticos pero necesarios en una cultura. Este parece ser su canal, su vehiculo crítico, a la hora de mirar con la mayor objetividad posible, la idiosincrasia de sus lugares, por un lado Liverpool y por el otro Los Ángeles. Su mitad inglesa y su mitad estadounidense. En Tres hombres de negocios (1998), dos hombres de negocios (uno de ellos interpretado por Cox) buscan un lugar para cenar y tomar algún trago en la noche de Liverpool. Mientras recorren toda la ciudad, tanto el diálogo como su recorrido se trasforman en un zapping televisivo, en donde se emite un juicio sobre todos los temas hablados –principalmente de la ciudad inglesa- y casi sin darse cuenta, los personajes transitarán por las principales ciudades del mundo, terminando el periplo en México, ya de día, y por fin cumpliendo con sus ansias de cenar. Mientras que en Walker (1987) -planteado como western- , la historia parece corresponderse con datos reales de William Walker, aquel político-militar y doctor norteamericano que termina siendo presidente en Nicaragua vía colonización e invasión a Centroamérica motivada por magnates capitalistas. (Un personaje de la historia mundial que fue considerado El Filibustero del siglo XIX). La diégesis se corrompe hacia el fin del film, cuando Cox decide trazar un paralelismo entre esa acción del gobierno de EEUU y la política contemporánea (es decir: de la década de los ‘80 bajo el régimen de Ronald Reagan), insertando en una narración situada en la segunda mitad del siglo XIX, elementos como un auto Mercedes Benz, un helicóptero, cigarrillos Marlboro y varios anacronismos que harán enfurecer no sólo a los espectadores yanquis sino también a la crítica especializada. Siendo ésta su crucifixión, terminando en la lista de personas non grata -debido a que Universal Studio financió esta película- y que como resultado daría comienzo a una etapa de producción independiente que depuraría su excéntrico estilo narrativo. Como cola reverberante de esta situación, Cox deviene dos figuras posibles: por un lado director de culto, por otro presentador de películas de culto, en un programa semanal de la BBC2 titulado Moviedrome. Mato Ludueña (extracto del texto publcado en nuestra revista Nº10 de Julio-Agosto)
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