22/5: DEJEN PASO AL MAÑANA de Leo McCarey

Nueva película del “Interludio clásico”. Dos obras maestras dirigió Leo McCarey en 1937. Una es The awful truth (La pícara puritana), notable comedia capaz de aprovechar una cerradura defectuosa para filmar una reconciliación. La otra, Make way for tomorrow (Dejen paso al mañana), franca y deliciosa película sobre la vejez y la invasión de livings, es la que pasamos esta noche.

Dejen paso al mañana de Leo McCarey (Estados Unidos, 1937, 91′)

Esta película situada en la larga Depresión de los años ‘30 empieza cuando un matrimonio de ancianos, Lucy y Bark (Beulah Bondi y Victor Moore), le comenta a los hijos que están por perder la casa en un par de días. Se resuelve lo siguiente: los viejos se van a vivir con los hijos, pero en casas separadas porque nadie los aguanta y menos a los dos juntos. Fiel al título, a partir de allí todo se convierte en un problema de making way, de hacer espacio. Por ejemplo en el living de la vivienda a donde va a parar Lucy. Desde allí McCarey toma nota inmediata de cómo la circulación habitual de esa casa de familia se siente invadida, rechaza la presencia de la vieja. Describe cómo aun en interiores, las personas distinguen zonas para la intimidad y otras para los quehaceres sociales, y qué tan dispuestas están a modificar esas convenciones. Gran parte de la especialísima emoción que transmite el film, su infrecuente, frágil humor en medio de la tragedia, proviene de que tales demarcaciones jamás se concretan del todo. No debe haber muchos films que traten mejor que éste la cuestión del pudor y sus relaciones con el espacio. McCarey se esfuerza en acompañar la situación con sobriedad y parsimonia; hay momentos, sin embargo, que lo dejan helado de desilusión. Se instala en la distancia adecuada para mostrar el entorno junto con la impresión que cada personaje se hace de él en cada momento. Mientras realiza estas observaciones, muestra de paso el mundo maravilloso al que se abre el cine librado de la exigencia de grandes acontecimientos, enfrentamientos, resoluciones y giros permanentes planteada por muchos guionistas para impulsar o reactivar la emoción. Martín Alvarez
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