4/5: CANCIÓN DE MAÑANA de Jonas Bergergard y Jonas Holmström

Última función del ciclo “No es sólo rock ‘n’ roll” a todo Suecia. ¿Cómo? Claro, que terminamos con un film del país de Bergman, aunque no precisamente pariente en estilo. Una rareza más dentro de este ciclo de rock y excentricidades aledañas. Esta más bien forma parte de las segundas.

Canción de mañana de Jonas Bergergard y Jonas Holmström (Suecia, 2010, 84′)

Song of tomorrow, inesperada curiosidad cinematográfica sueca, transcurre en la ciudad de Karlstad. Allí vive Janos, hippie con problemas de bebida, músico callejero que hace una especie de folk sueco, algo así como un Pete Seeger nórdico. También Stig, que se gana el dinero vendiendo objetos usados y el ocio como el mánager que intenta catapultar la carrera de Janos. Dos tipos de edad avanzada y muy posiblemente dos locos. También hay una trama creciente sobre el largo distanciamiento entre el mánager y la hija, una línea que en principio puede resultar forzada, pero que aporta un momento especialmente conmovedor, en que el acto de grabar canciones -esa gran mutación cinematográfica sufrida por la música en el siglo XX- muestra un sentido sencillo al mismo tiempo que mágico. Song of tomorrow es el retrato de una solidaridad desinteresada y un raro caso de comedia con gags no del todo reconocibles, situación que hace aparecer una pregunta: ¿es posible filmar la locura sin tematizarla con gravedad, paternalismo, o aprovechar ambos enfoques para lanzar una batería de culpas al espectador? En determinado momento, Janos graba una de sus canciones, y del otro lado del vidrio, uno de los dueños del estudio pregunta: “¿Es una mierda?”. El otro escucha al cantante y contesta: “No tanto”. Este inicio de sorpresa es el espacio que la película hace posible entre los protagonistas y el espectador, merced a un conjunto de recursos que convencionalmente se califican de torpes, improvisados, descuidados, y con que los realizadores logran que el riesgo a habitar un mundo excéntrico se sobreponga a la imperfección técnica. El éxito en que resulta la apuesta hace pensar que en mucho más de un sentido, esta ópera prima a cargo de un ex estudiante de medicina y un artista visual cuenta la historia de amateurs y marginales con capacidad para distinguirse de la corrección tanto política como estética. Martín Alvarez
Esta entrada fue publicada en Funciones, Textos/Críticas. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s