Sobre EL ÁRBOL DE LA VIDA de Terrence Malick

La última ganadora de la Palma de Oro es una película que nos divide. A algunos les fascina y a otros les produce ira, con notable ausencia de opciones intermedias. A veces, incluso, un mismo argumento se esgrime para halagarla igual que para condenarla. Fernando Pujato, estoico representante del bando “en contra”, publicó hace unos días esta nota, que ahora, como manera de continuar la discordia, republicamos acá.

El árbol de la vida, de Terrence Malick (The tree of life, Estados Unidos, 2011)

por Fernando Pujato

No resulta nada fácil desembarazarse de la majestuosidad, de esa sensación de ser partícipes -voluntarios o no- de algo que nos excede en cuanto a individuos, de la certeza de creer, de creer viendo, que en la marcha de nuestro Universo todavía existe un pequeño rincón del mundo para nosotros, los minúsculos mortales cotidianos. Podría no ser fácil… y bastante cómodo también. Se pueden pensar o sentir otras cosas ante El árbol de la vida pero es difícil escaparle al hecho de sentir que se está viendo algo importante, algo así como la magnificencia de una ópera wagneriana o el artificio de un recital de U2 (aunque las “preocupaciones” globales de Bono estén más cerca de Malick que la idea de arte total de Wagner), un film grandioso e imponente, Dios, el Origen, la Muerte, la Redención y, un tanto más abajo de estas fastuosas mayúsculas, el dramón familiar freudiano reconvertido en una alegoría sobre la Vida. Nada menos que todo esto pero no mucho más que una dirección unívoca hacia esto.
En realidad hacia ese final, hacia esa playa colmada de espiritualidad por la que deambulan una suerte de zombies no peligrosos -las sombras de Hereafter son más inquietantes porque parecen ser reales-  y a la que, final y tardíamente, arribará Sean Penn, con su gesto avinagrado característico, para congraciarse, exculparse, redimirse, expiar, beatificar y consagrar un encuentro con aquellos que ya no están en este fútil e impiadoso mundo. Del cual tan sólo hay un par de vistas edilicias hipermodernas por las que se circula pesada y amargamente como para que no olvidemos que aún vivimos en él y, por supuesto, la casa familiar y su entorno barrial, el terruño protector de la niñez, el ámbito oclusivo y lúdico de la adolescencia, espacios contrapuestos tanto  por su historia de pertenencia (el ayer) como por su tránsito abandonado (el hoy), por lo que se jugaba y se juega allí, como por las presencias que lo habitaban y las ausencias que hoy lo habitan. Y entonces, tan sólo el recordar, la nostalgia, las caricias maternas y la severidad paterna, la hermandad y el descubrimiento de la crueldad propia y ajena. Y entonces, el agobio, ese agobio cristiano que pende sobre casi todas las criaturas de Ferrara (salvo en ese gran film que es Go Go Tales) está trasvasado aquí por la Culpa, cuyo único conjuro, cuya única salida parece estar en esa puerta enquistada en el medio de un desierto sin nombre, casi un no lugar –si es que pudiera haberlos.
Y es que todo lo que está en el film se encuentra encaminado a demostrar una tesis, una idea, una ideología, o como quiera que se la llame, que comienza y termina por fuera de cualquier decisión que podamos o intentemos tomar como individuos pertenecientes a una especie determinada (esto es: seres humanos) que, al parecer, no pueden dirigir, no ya digamos controlar, cualquier azaroso camino que pretendan transitar en el curso de su más bien breve historia. Que esto se sostenga o no a través de lo que nos muestra Malick depende de que comulguemos o no con esa confusa entidad denominada New Age y que Roger (Koza) condensa en el inequívoco y certero título de su nota sobre el film: Curso de metafísica californiana o con eso es suficiente para dar cuenta del contenido que intenta sustentar la puesta de Malick. Y que ésta intente relacionar lo Macro con lo micro, La Gran Marcha del Universo con las pequeñas cuestiones mundanas, Lo Absoluto con lo relativo, ese pendular de aquello que en los primeros minutos nos apabulla y nos sumerge en el algo de lo no visto (en el cine) junto a una célula familiar que algunos quisieran ver como el sustento primigenio del sapiens pero que en realidad es una construcción más bien moderna, tampoco debería ser una preocupación o una crítica a las intenciones de Malick como lo señala Adrian Martin en un artículo que supera infinitamente -para continuar con las metáforas grandilocuentes- al film en sí mismo, a lo que vemos, a lo que se nos intenta demostrar.
Tal vez el gran problema del film sea justamente eso, el cine como un manifiesto doctrinario, como una probidad cegadora, como una evidencia irrefutable, como un asunto elevado, como una cuestión de fe, un deseo casi mesiánico no resuelto en ningún pasaje por más empeño que le pongan las voces en off para comunicarse con el Altísimo intentando comprender -para que comprendamos- una pérdida absurdamente humana, por más reflexiones que escuchemos acerca de la futilidad, el egoísmo y demás avatares de la modernidad, por más escenas que presenciemos del tipo “nuestros momentos felices o infelices”, por más energía vital cósmica que nos rodee y nos contenga y nos enlace. Algo que sí resuelve ese gran film que es De Dioses y de Hombres porque no se olvida de que la circulación de lo que sea siempre es pública, porque los misterios de la Fe siempre se resuelven terrenalmente, porque un monasterio (o una casa) no es un lugar cerrado sobre sí mismo, porque la Gracia puede sernos concedida tan sólo en minúsculas, y porque la cuestión no es –no es tan sólo- lo que fuimos o podremos ser, sino más bien lo que somos. Pero también una cuestión de forma, de ese festival de jump cuts  que si bien parece funcionar en algunos pasajes, como los juegos en el campo, en la calle, dentro de la casa, nos señalan que algo mucho más poderoso que nosotros (¿Dios? ¿Malick? ¿el montaje?) ha decidido que nuestra participación como espectadores se convierta en una vista tribunalicia, en un dictamen aseverativo, no implicados por ese “raccord sin ilusión” como bien lo señala Comolli, inertes ante la inexorabilidad del camino que ha trazado el film desde el inicio sólo debemos aguardar el momento de la Comunión.
El revés, si se quiere, de la maravilla juguetona de Misterios de Lisboa, que nos envuelve con su forma, que nos atrapa en los meandros de una historia del aquí, que nos entrega al padre Dinis, un exquisito personaje ya delineado en el funcionario camaleónico y transhistórico que acompañaba a Klimt en su delirio sólo que menos notorio en el film sobre el pintor -algo que a Malick (los personajes) parece no interesarle más-, que nos implica en el devenir imaginativo del cine, y sin mensajes, “porque para eso está el correo, señora”, decía Hitchcock, o algo por el estilo. No hay ninguna playa espectral en el film de Ruiz, no hay ninguna preocupación cotidiana danzando en el de Malick, y si aún creemos en los fantasmas, en algún que otro milagro, en los misterios de alcoba y no tanto, no es precisamente porque se nos deba convencer, figurativamente o no, de que estas cosas existen. La vida nunca estuvo en otra parte.

[publicado originalmente en el blog de La Noche del Cazador]

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7 respuestas a Sobre EL ÁRBOL DE LA VIDA de Terrence Malick

  1. Gustavo F. Gros dijo:

    Lo realmente extraño es que se quiera comparar a este film de mallick con el super ultra re valorado film “De dioses y de hombres”: una película vomitivamente cristiana que predica (cristianamente) el “deber ser” de las personas de bien (curas cristianos en este caso y musulmanes a los que les gusten los curas cristianos justamente) con un maniqueísmo (¡CRISTIANO!) por momentos patético que no tiene que ver con el curso de metafísica californiana pero sí tiene que ver mucho con el curso de “civilización” francesa que desde hace algo más de 400 años imponen en el mundo con un racismo y violencia espantosa (de hecho, esos curas están ahí POR CONQUISTA, saqueo, destrucción y demás abominaciones que los “buenos cristianos civilizados franceses” han hecho en áfrica a lo largo de su historia: preguntarle a Kadaffi sino o al mismo jefe de policía de la película que lo aclara): una película donde los CURAS SON BUENOS (demasiado: son ecologistas y todo), los árabes del pueblo moderados (brutos, pobres, sin educación) y los MUSULMANES RADICALES MUY MALOS (caras terribles onda caracterización de los judíos por mel gibson en su “Pasión”): a tal punto que los curas ayudan a los árabes malos y éstos les pagan con secuestro y muerte: ¡NI QUÉ HABLAR DEL CURA PRINCIPAL QUE NO QUIERE PACTAR CON EL GOBIERNO CORRUPTO LOCAL -¿COMO SI EL PROPIO FRANCÉS NO LO FUERA?- SEGÚN ÉL, y HABLA DEL CORÁN PARA MANIPULAR A LOS LOCALES (“TERRORISTAS” INCLUSIVE) Y SE QUEDA EN ESE LUGAR A PESAR DE LAS AMENAZAS CON SUS AMIGOTES BONACHONES NO TANTO POR “FE” SI NO PORQUE EN REALIDAD, NO TIENEN OTRO LUGAR A DONDE IR POR MÁS QUE ELLOS SE QUIERAN CONVENCER DE QUE ES “FE”.

    La película de Mallick tiene el enorme mérito de su convicción (AL FINNNNNNNN UNA PELÍCULA CON CONVICCIÓN); de querer hacer la metonímica empresa de mostrar o querer mostrar el todo por la parte y la parte por el todo y donde ciertamente peca en los últimos 30 minutos con un discurso de “prédica” medio chocante pero que NO TIENE NADA QUE ENVIDIARLE AL DE “DE DIOSES Y DE HOMBRES” EN LO ABSOLUTO. De última, el film de Mallick intenta mostrar un esbozo de “Dios” más evolutivo, cósmico y ambiguo mientras que de “De dioses y de hombres” me muestra siempre al mismo “dios mártir, abnegado rubio y de ojos azules como casi todos los curas en al película.”

    Sí, la película de Mallick me encantó; la de los franceses la detesté

    Saludos

  2. nochedelcazador dijo:

    La verdad es que no vi ninguno de los arquetipos que mencionás en De dioses y de hombres, y el problema no es que sea cristiana (que no lo es y yo mismo no lo soy, ni musulmán, ni new age ni nada) sino “verla” como eso; lo del Dios más evolutivo (siempre que se crea en la evolución de algo) y esas cosas en El árbol de la vida tampoco lo vi, y menos aún la cuestión “mártir” y demás que mencionás. No detesto la de Mallick, creo que se cae irremediablemente porque quiere demostrar y no mostrar. FP

  3. Gustavo F. Gros dijo:

    ¿Así que no ves ningún arquetipo de “militancia cristiana” en la película “De dioses y de hombres”?: ¿o sea que no viste a los curas franceses, europeos, cultos, redimidos, ecologistas, solidarios, pobres, caritativos, estoicos demasiado buenos tirando a bonachones y a los árabes corruptos, bárbaros, necesitados, retrasados, ignorantes, terroristas, sectarios, mal agradecidos, salvajes, demasiado malos? ¿No viste la típica aspiración al mártir del cristiano quedándose en el lugar cuando sabían que irremediablemente los iban a sacrificar; ni la cita del Corán que recita el cura acerca de “la visión sobre los cristianos” cuando los terroristas malos llegan al monasterio por primera vez; ni tampoco viste cuando el patriarca del lugar les dice que ellos son el árbol que sostienen las ramas; es decir, la NECESIDAD de “ellos” que tiene esa gente tan “carente y retrasada” (probablemente por las conquistas e invasiones que recibieron de los mismos franceses entre otros “civilizados”)?: y bué, no lo viste, qué se le va a hacer, ese es problema más tuyo que mío. El problema de “De dioses y de hombres” (que sí, es irremediablemente una película -más- cristiana) justamente es querer NO verla de esta forma y divagar en cuestiones más simbólicas típicas del “manual de fe para ateos nihilistas foucaultianos” con el que intentaste encontrar méritos a esta película que, a mi gusto, ha sido absolutamente sobrevalorada… De hecho, por eso la película termina -lo único que medianamente la salva- con la overtura del Lago de los Cisnes y los curas llorando de manera catártica y sobre todo, PATÉTICA. Por otra parte, con lo del “dios evolutivo” me refería más bien a intentar “mostrar” (por más que vos hayas visto una demostración) la presencia y/o ausencia al mismo tiempo de “ese dios” no tanto como un ente de “fe”, esotérico y/o dogmativo sino más bien en la materialización misma -si es que el término es correcto- de la evolución -sí, hay una evolución- biológica propia de este planeta enclaustrado en un universo infinito y desconocido aún, que lo rodea: algo que mostraba carl sagan en su excelente serie Cosmos por ejemplo y que el mismo stanley kubrick lo hizo en su “2001 Odisea en el espacio”.

    Saludos

  4. nochedelcazador dijo:

    Vi curas franceses y poco de cuestiones mártires que, dicho sea de paso,no es un patrimonio exclusivo de la Iglesia católica; vi personas luchando contra lo que creen y lo que se “debe” hacer, y vi musulmanes pobres y no tanto, creyentes y no tanto; y vi a todos encerrados en un conflicto irresoluble, que seguramente tiene sus raíces en la conquista y colonización europea pero que luego fue derivando en luchas intestinas con base religiosa porque allí la religión “es el sistema culural y no un derivado de la infraestructura económica; y si vamos a discutir en base a Sagan y sus ideas de manual para secundario, no creo que tenga mucha relevancia lo que se discuta. Traté de ver lo que la película me muestra y no lo que quiero o querría que me muestre. Y, por último, el final del film es la ceguera del Estado francés y el callejón sin salida de los rebeldes (no sé si decirlo…parece ser una mala palabra) musulmanes, la incapacidad de dialogar en base a lo que se piensa, escuchando al otro, y no en base a lo que se debe pensar, para no escuchar al otro. FP

  5. Gustavo F. Gros dijo:

    Interesante: me hablás de ideas de manual de secundario que no están a tu “altura” al parecer pero me hablás al mismo tiempo de que viste a “personas luchando contra lo que creen y lo que se ‘debe’ -me encanta cuando intelectuales de blog como vos, hablan del DEBER SER de las cosas- hacer” y también que viste “la incapacidad de dialogar en base a lo que se piensa, escuchando al otro, y no en base a lo que se debe pensar” (¿?): es decir, para dialogar a tu altura, ¿hay que hablar de IDEAS DEL MANUAL DEL BUEN HUMANISTA CURSI con tonito “claudio maría dominguez” como suenan estas frases “políticamente correctas” que escribiste y te cité acá…? En fin. Igualmente, para terminar: me encanta esta pelotudez increíble que pusiste acá: “Traté de ver lo que la película me muestra y no lo que quiero o querría que me muestre”: ¿esto qué quiere decir?: ¿que viste la película “objetivamente” sin que mediara tu propia subjetividad ni TUS propias competencias?: ¿que la viste desapasionadamente?… y entonces, ¿tu “crítica”, muchacho, qué joraca es?: ¿No es acaso, LO QUE “VOS” VISTE EN LA PELÍCULA; o, mejor aún, “CÓMO” VOS LA VISTE A LA PELÍCULA? Porque yo, por ejemplo, no vi ni a palos el boludismo pacifista (muy conveniente por cierto: perdón, “políticamente correcto”) ese que creíste ver vos… a lo que voy es que “lo que la película muestra” según decís, ¿es o “debe ser” SOLAMENTE lo que “vos” decís de la misma nomás puesto que según vos, viste “únicamente” lo que te mostraba? JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA. Ok, concuerdo con vos, al pedo seguir discutiendo. Y sí, seguramente, “debés” tener razón (o no). Saludos.

  6. nochedelcazador dijo:

    En realidad esto ya no es interesante -si es que alguna vez lo fue- porque no se puede dialogar con alguien que escribe con mayúsculas para subrayar lo que sea.Para terminar estaría bueno que empecemos, o sigamos, viendo lo que la película nos muestra y no lo que queremos ver en ella, algo que ya escribí pero que te parece difícil de entender.Con respecto a las pavadas de “intelectual de blog” y demás (des) calificaciones lo único que muestran es incapacidad para escuchar al otro. Sin más, lo saluda afectuosamente FP

  7. Gustavo F. Gros dijo:

    No, no me parece(s) dificil de entender, medio por el CONTRARIO (¿te molestan las mayúsculas por complejo de tamaño?: y… petizo sos, mmmmmm); pasa que no comparto esta pavada “predicativa” medio new age (jajaja ¿¿¿y vos sos el que lo carga a mallick por eso???) del “estaría bueno que empecemos, o sigamos, viendo lo que la película nos muestra y no lo que queremos ver en ella” que de lo cursi, empalagoso y “políticamente correcto” -parece un recital de león gieco con tullidos en el escenario- que suena me da gastritis. Y sí, sos un intelectual de blog (y no mucho más: tu pobre amigo koza vive pidiendo por favor que te lean -en los blogs- y hasta te den una oportunidad en el papel: ¿caridad que le dicen?) y por eso que OBVIO QUE ME CUESTA ESCUCHARTE pues, justamente, ¡te estoy LEYENDO muchacho! Igual, cuando te escuché en un ciclo de Jia Shangke, ¡repetiste 232 veces que pertenecía a la “5ta generación de directores chinos”! y… ¡Volvías a repetirlo! (como que no tenías mucho para decir, se notaba). En fin, igualmente, seguro que tenés razón. Saludos afectuosos para vos también FP (curioso, en tu discurso lo único que pusiste en mayúsculas fueron tus iniciales, mmmmm, sigo insistiendo lo del tema del tamaño… quizás por eso se entienda que una película ENORMEMENTE AMBICIOSA como la de mallick te haya hecho quedar chiquito: mejor tirársela de sirupítico con un grupo de franchutes católicos “idealistas”… sí, mejor tirársela así).

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