7/11 – FANTASMA: LA ESCUADRILLA LAFAYETTE (Wellman) + U.S. GO HOME (Denis)

Fantasma cierra el año con un ciclo de dobles programas, intento de anudar algunas líneas. Para esta noche, cierre del foco William Wellman con su última película: La escuadrilla Lafayette. Esta presencia norteamericana se acompaña de Claire Denis en una película que trata justamente de eso: U.S. go home.

La escuadrilla Lafayette de William A. Wellman (Estados Unidos, 1958, 93′) + U.S. go home de Claire Denis (Francia, 1993, 58′)

En este programa doble, el choque cultural (entre Francia y EEUU) es el punto de partida para pensar en conjunto (y por separado) las dos películas que lo componen: U.S. go home de Claire Denis y La escuadrilla Lafayette de William A. Wellman. Hay algunas proximidades entre ambas: la misma historia de amor, entre un militar norteamericano y una joven francesa; el espacio geográfico, Francia, y una forma muy concreta de representar ese espacio (a través de espacios cerrados: habitaciones, salones, hoteles, prostíbulos, que podrían pertenecer a cualquier parte); una relación militar (conflictiva o no) entre ambas naciones que permanece en un fuera de campo más o menos pronunciado según cada caso; la dificultad de los personajes para comunicarse, el idioma como una traba, un impedimento.
Por otro lado cada una de las películas pareciera presentar perspectivas muy distintas respecto de la contaminación que se produce entre ambas culturas: Claire Denis sostiene que más allá de la resistencia que se pueda prestar al invasor, de expresar una diferencia político ideológica (Alain se resiste bajo todo punto de vista a viajar con el yanqui, a recibirle una Coca Cola, incluso pone como excusa que él es comunista) la contaminación se da, a través de la música, a través del baile, a través del cine: Alain baila desenfrenadamente “Hey Gyp” de The Animals encerrado en su habitación, recordando a Allie, protagonista de Permanent vacation de Jim Jarmusch. Los norteamericanos representan en U.S. go home algo que pertenece al fuera de campo, algo que se sabe existe, pero que no se termina de comprender ni de conocer. En ellos hay un misterio, un peligro y a la vez una seducción. La fantasmal aparición de Vincent Gallo, como el milico yanqui, en el último fragmento de la película condensa perfectamente esta forma de sentir al otro.
En el caso de Wellman, Francia no aparece como un espacio concreto, una cultura que se ve y  que se transita. Francia está únicamente en el idioma extranjero y en el encierro de Thad a causa de su deserción. Si en Denis la contaminación era casi inevitable, en Wellman pareciera ser imposible. Thad Walker y su novia tienen problemas para expresar lo que sienten hacia el otro de la misma manera que los compañeros de Thad de la escuadrilla tienen problemas para entender las ordenes del sargento francés. En La escuadrilla Lafayette pareciera que todo lo que no pertenece al universo norteamericano del protagonista (y del director) no existiera como una otredad, como algo distinto, como algo que produce curiosidad y deseos de explorar.
En (y entre ambas películas) subyace una pregunta que debería hacerse a la hora de pensar la historia del cine, los cánones y las listas: ¿existe realmente una manera de hacer cine, digamos, una puesta en escena, típica de una nacionalidad, típica de un país?.
Ramiro Sonzini
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