3/11 – B DE BIZARRO: NEW ROSE HOTEL de Abel Ferrara

Mato Ludueña programa para el fin de año Bizarro un ciclo sobre Ciberpunk, el género dedicado a la relación entre anarquía y escepticismo partiendo de la tecnología. Un gran número de películas de este programa revelan que el futuro ya llegó. El comienzo es con Abel Ferrara, nuestro hombre de confianza en Nueva York.

New Rose Hotel de Abel Ferrara (Estados Unidos, 1998, 93′)

No es del todo sorprendente que el film más reciente de Abel Ferrara (1998), haya fracasado en conseguir un distribuidor americano o que algunos de sus más elocuentes defensores hayan etiquetado esta transgresora adaptación de una historia de William Gibson como el colapso de un talento mayor. Un turbio e improbable cuento sobre la prostitución, el espionaje industrial, y viruses manufacturados, el film trabaja en el borde mismo de la coherencia, incluso antes del final de 20 minutos en que fragmentos previos son repetidos con variaciones menores y adiciones. Por otra parte, pocos fims americanos de los años recientes han sido tan bellamente compuestos y coordinado su color toma por toma, y la experiencia global de un sueño de opio es tan intensa que podés dejar de hacer demandas a la narrativa una vez que te das cuenta de que ninguna de las expectativas usuales del género será satisfecha. Casi todas las acciones principales ocurren fuera de pantalla, y la mayor parte del guión de Ferrara y Christ Zois se concentra en escenas entre un asaltante corporativo llamado Fox (Christopher Walken); su dependiente, X (Willem Dafoe); y Sandii (Asia Argento, hija del director de horror de culto Dario Argento), una prostituta italiana contratada para seducir a un científico japonés. El film recurre a tomas aéreas de ciudades no identificadas y a un buen número de interiores poco iluminados que alternan con imágenes granuladas de video-vigilancia para crear el equivalente visual de un laberinto multinacional en que fácilmente te perdés a vos mismo. El film previo de Ferrara, The blackout –tampoco visto en los Estados Unidos, y brutalmente arrebatado de la retrospectiva de Ferrara en el Film Center por un nuevo distribuidor que todavía no tiene planes de lanzamiento- es un objeto equivalente en belleza en muchos sentidos, aunque encuentro su historia bastante banal; New Rose Hotel no tiene suficiente historia como para compartir ese problema. Jonathan Rosenbaum (1999)
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