27/9 – MARTES DEL SÉPTIMO ARTE: ESTÁN VIVOS de John Carpenter

Sigue el ciclo Que se vayan to-dos con una de Carpenter. Una ciencia ficción sobre el poder cotidiano.

Están vivos de John Carpenter (Estados Unidos, 1988, 93′)

“(…) El lado político del cine de Carpenter emerge directamente de su contemplación del mal. Las credenciales liberales de Asalto al Precinto 13, Están vivos y Escape de Los Ángeles han sido cuestionadas por algunos críticos, pero una interpretación política estricta siempre es un juego perdido cuando estás lidiando con el cine de género. Para mí hay algo muy poderoso en el hecho concreto de la desolación urbana en esas películas: una construcción expresionista en las dos Escapes (el de Nueva York en particular tiene algo del poder gráfico y limpio de Lang de fines del mudo) y una realidad punzante en Asalto al Precinto 13 y Están vivos. Qué shock fue (¡y todavía es!) ver a la Norteamérica de Reagan confrontada en una épica de ciencia ficción y bajo presupuesto con la actuación estelar de Rowdy Roody Piper. La premisa de la película -que los extraterrestres se esconden tras máscaras humanas, esclavizando a América con mensajes subliminales y que sólo pueden ser detectados con anteojos espaciales distribuidos por células subversivas alrededor de todo el país- es muy cercana a Romero, sin el exceso, una metáfora provocadora para la realidad ligeramente velada. Pero lo que realmente hace que la película afecte tanto es su percepción de los sabores y olores acres de la vida en los márgenes, su bulliciosa acción física (sí, es la escena de pelea más larga de la historia entre Piper y Keith David, con su notable expresión de consumición lenta), su sentido de desesperación vacía, de runrún, si triste poesía proletaria. ¿Quién más tuvo la astucia, la compasión, la ingenuidad y la eficacia para convertir en moda una oda a la clase trabajadora en un momento tan bajo, enfermamente optimista en la historia americana? De manera similar, la metáfora de la saturación mediática y la parálisis en Al borde de la locura (los libros de un escritor a lo King de nombre Sutter Cane vuelven literalmente locas a las personas) parece un poco categórica tomada por sí sola. Pero la forma en que Carpenter delinea la experiencia de volverse loco, en el cual un mundo visto a través de lentes largos se quita sus superficies baratas para revelar más superficies baratas debajo de ellas, es una brillante hazaña de ingeniería de bajo presupuesto, y un muy perturbador encapsulamiento de la experiencia de vivir en medio de tantos medios y su interminable cadena de productos. (…)”.
Kent Jones (extraído de “Evidencia física. Escritos selectos sobre cine” editado por el Festival Internacional de Cine de Valdivia y Uqbar Editores, 2009, traducción de Carolina López M.)
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