9/9 – 9 HISTORIAS DE CINE DE LOS 90 / Miguel Peirotti presenta: ESCAPE SALVAJE

La única película norteamericana de este ciclo noventoso es una de Tony Scott que se recuerda mejor por haber sido el primer guión de Quentin Tarantino. Con Tarantino siempre hay polémica: los que no lo quieren lo detestan. Miguel Peirotti, que eligió esta película y viene a presentarla esta noche, es de los que lo quieren. Lo pueden leer acá abajo.

Escape salvaje de Tony Scott (True romance, Estados Unidos, 120′)

No sé bien cómo terminó Escape salvaje en este ciclo de mayoría oriental apabullante, casi un reflejo demográfico, pero, como bien me señaló Martín Alvarez, quien me cursó la invitación, lo oriental de este policial llega por la vía tarantinesca. Escape salvaje fue el primer guión que escribió Quentin Tarantino, antes que el de Perros de la calle, y en él se cristaliza su asumida influencia del policial de acción de Hong Kong (John Woo, Ringo Lam, Tsui Hark, no tanto Johnny To, más elegante). De hecho, uno de los primeros escándalos mediáticos que reforzaron la onda expansiva de los inicios del aura tarantiniana sobre el policial posmoderno (ay, inventemos otro término) recayó en el plagio, o supuesto plagio, que cometió Tarantino con base en City on fire de Ringo Lam que, con el transcurso del tiempo, sólo probó que el alumno había superado prematuramente al maestro. Tarantino no vino a este mundo a hacer películas originales sino buenas películas. Pero terminó siendo el amo absoluto de la originalidad en el género en los Estados Unidos por dos factores predominantes: el páramo creativo que asolaba Hollywood hace dos décadas (y que hoy es peor) y el talento innato de un animal salvaje de cine al límite de lo soportable, como reconoció en una entrevista Alex de la Iglesia, que cenó en Madrid con él: “Tarantino no habla de otra cosa que de cine, te termina cansando”. Su cine fundó las bases del género hasta la actualidad. Hoy su influencia es tanta que es invisible. Tarantino ganó la batalla: creó un nuevo canon a partir de la destrucción de la pureza canónica. Es como Almodóvar, de la estirpe que asume robo y no influencia con la seguridad del creativo desaforado. Escape salvaje es el vivo ejemplo de este parasitismo sagrado. Y, a dos décadas, aún vive.

Miguel Peirotti

Esta entrada fue publicada en 1990, Funciones, Textos/Críticas. Guarda el enlace permanente.

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