30/8 – MARTES DEL SÉPTIMO ARTE: FILM SOCIALISME de Jean-Luc Godard

Esta noche pasamos la última película de Jean-Luc Godard. Compartimos con ustedes dos artículos. Y no dejen de leer la Internacional Godard editada por Revista Lumiere con motivo de Film socialisme.

Film socialisme de Jean-Luc Godard (Francia, 2010, 101′)

Reversos, por Ale Cozza
Godard ha llegado al punto tal de perfección de su sistema fílmico, y -¿porqué no?- del lenguaje cinematográfico, que ya no precisa filmar para transmitir… o si filma, es para que sus imágenes funcionen como la otra cara de la moneda de un sentido determinado. Lo que queda afuera es lo que es. Lo que esta adentro del plano es solo la línea de dialogo del interlocutor, el/lo que esta del otro lado es todo lo demás. Y todo lo demás es el Socialismo. Y todo lo demás es el espectador.
Son demasiadas las personas, cosas o ideas que pueden existir del otro lado de un plano cinematográfico. Técnicamente se llama a este recurso “fuera de campo”. El decir del cine sin la necesidad del decir. Godard hace de Film Socialismo un film entero en fuera de campo. Un enorme crucero que atraviesa el océano. ¿Donde esta el socialismo en ese crucero? Pues en ninguna parte. Socialismo es todo lo que no es ese barco: el océano infinito, el continente de llegada, o simplemente, el viaje eterno sin arribar a ningún lado.
En el crucero transcurre la fragmentada –por el caos de diversos formatos de registros audiovisuales- primera parte de un film dividido en tres, como en Nuestra Música (¿cielo, infierno y purgatorio de vuelta? ¿o acá es al revés?).
La segunda parte también funciona por oposición. Weekend fue un film de 1967 en donde en una carretera, Godard discurría amargamente por los males del capitalismo y del mundo moderno a través de un autopista y de las conductas de los automovilistas que en ella circulaban. Ahora toda Weekend es fuera de campo. El taller mecánico/estación de servicio de la familia Martin donde transcurren las ficciones del segundo episodio, es todo lo que no era Weekend. El ruido de lo automóviles de la carretera es sonido fuera de campo ahora, lejano pero presente.
El tercer segmento es la continuación de un estilo, que puede funcionar tanto como un eslabón perdido de Historia(s) del cine o como su conclusión. Un collage donde Eisenstein y Chris Marker se dan la mano en la escalinata de Odessa, y Godard suma también su brazo armado de imágenes para formar un tridente. ¿Un film de reconciliación cinematográfica entre Marker/Godard y Godard/Eisenstein? ¿O la reconciliaron es entre el cine y su(s) historia(s) con respecto al Socialismo y la revolución bolchevique? De todas formas, puede ser todo eso y mucho mas porque para Godard el Cine es indivisible de la historia del siglo XX, y sin Socialismo no hubiera podido existir dicho siglo. ¿O el siglo socialismo no hubiera existido sino hubiera sido filmado? O como parece proponer Godard en este, su ultimo opus -¿su elegia?- ¿Y si Cine/Siglo XX/Socialismo es todo lo otro que no esta (com)puesto en un plano?
Cannes 2010: Las ilusiones perdidas (fragmento), por Roger Alan Koza (nota completa acá)
El gran acontecimiento del día (y del festival) fue el estreno del último filme de Jean Luc Godard, el casi octogenario cineasta suizo, el más lúcido de todos y quien más a fondo ha pensado el cine como arte paradigmático del siglo XX. Su nueva película, Film Socialisme es una intrincada (y paradójicamente accesible) obra maestra que viene a cuestionar el estatuto de la imagen en el siglo XXI y la asociación secreta de las imágenes con un sistema socioeconómico global, el capitalismo. El socialismo del título es lo que falta, lo ausente, la promesa no cumplida; en otras palabras, una dimensión de la vida humana que pudo haber sido. No es estrictamente un sistema político aquello que despunta entre las imágenes y a través de éstas. En todo caso, se trata de la esencia del socialismo, si se entiende por ello, un modo de subjetividad en donde el mundo no empieza ni termina en uno.
Film Socialisme es inclasificable: divido en tres secciones (Así las cosasQuo Vadis Europa y Nuestras humanidades), los momentos más poderosos transcurren en la primera parte: el plano inicial propiamente dicho es un plano nocturno general en picado sobre el mar. La luz de esa imagen persistirá en la memoria de cualquier espectador sensible. No será la única.
Previo asa epifanía breve, un chiste cognitivo: pasan los títulos a una velocidad incompatible con la lectura. Allí se dice algo impreciso sobre la música que se escuchará y los textos que se citarán, pero es imposible retenerlos. Más allá de eso, obras de Pärt, Kancheli, Stanko, Chet Baker, entre otros, y citas de textos de Heidegger, Braudel, Genet, Benjamin, entre otros (hay un extraño plano general en picado de Alain Badiou disertando ante un público invisible sobre la ontología de la geometría) acompalan los planos del filme. Como de costumbre, hay varias citas cinematográficas: de Octubre a Las playas de Agnés, que, el fragmento elegido (unos trapecistas toman sus brazos y pasan de un lado al otro de la plataforma de descanso) -según Godard- remite a la situación entre Palestina e Israel. (En un tráiler del film que se puede ver en Internet, Film Socialismo se puede ver en su totalidad, pero en cuatro minutos, una provocación fina en la época en que las imágenes viajan en microsegundos: la rapidez no necesariamente permite ver).
En la primera parte, Godard retrata la ridícula y obscena cotidianidad de un transatlántico. La belleza del mar y el cielo contrastan con la fealdad de las discotecas, las piletas, los casinos, lo que constituye una práctica general planetaria, un imperativo sociocultural global y una micropolítica jamás cuestionada sino asumida como una cuestión de naturaleza: hay que divertirse todo el tiempo, mimetizarse con el entretenimiento, pasarla bien . El barco es una metáfora de nuestro mundo: una máquina a la deriva en donde el consumo consume todo los rastros e indicios de estilos de vida que no estén definidos por la moneda y un sensualismo berreta.
En esta sección, hay un plano inolvidable: mientras los pasajeros prueban suerte en los slots, en fondo del plano se divisa el mar como un monstruo incivilizado, un afuera glorioso que nadie elige mirar. Es que la lógica del barco de pasajeros es olvidar que se está en un navío en pleno altamar. En efecto, una fuerza centrífuga niega al inmensidad del mar por una superficie insignificante en la que se puede practicar jogging, tostarse, jugar a la ruleta, bailar al unísono junto a otros que repiten mecánicamente las indicaciones de un atleta, y atragantarse con diversos manjares. Godard muestra la cara del poder y su reverso: una camarera, probablemente inmigrante, le sirve champagne a los pasajeros. Éstos gozan e interpretan el papel del señorío; quien sirve solamente actualiza la (y su) servidumbre. Es un pasaje breve que se repite dos veces. Luego, ni mucho después, se verá al capitán del barco posando para la foto con los clientes que viven por unos días junto a su flota.
La segunda sección es enigmática: una familia, una estación de servicio y un casa, un burro, un (quizás la reencarnación de Baltasar de Bresson) funcionan como una comedia filosófica y una mirada sobre los vínculos primarios. Debido a que Godard decidió inventar un sistema de traducción (minimalista), las frases, los intercambios verbales, los letreros no están traducidos en su totalidad. Tres palabras indican de qué se está hablando. El idioma suele ser francés, pero cada autor se cita en el idioma original y algunos personajes hablan en inglés y en alemán. Es una decisión cuestionable, pero detrás de ello palpita una confianza en la imagen y su poder simbólico. En algún pasaje se afirma que el cine es un pensamiento en el que hay imágenes móviles y en el que brilla la luz. Un niño agrega que el cine se vincula al espacio y luego concluye: “pero ya no hay espacios”.
La tercera parte es la más breve y la más parecida a lo que Godard viene haciendo desde sus Historia(s) de cine en adelante: una compaginación de textos e imágenes, a veces ficción o registro documental, discuten, deconstruyen, recomponen la Historia o muestran a su vez cómo la historia del último siglo es principalmente una historia de imágenes. En el desenlace se verá y leerá el cartel característico del FBI en contra de la piratería y la exhibición fuera del hogar. Entonces aparece una inscripción paulatinamente que dice: “Quand la loi n’est pas juste, la justice passe avante la loi”. Las imágenes no tienen dueños.
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