25/7 – FANTASMA: EL EJÉRCITO DESNUDO DEL EMPERADOR SIGUE MARCHANDO de Kazuo Hara

Fantasma presenta una película del japonés Kazuo Hara. El ejército desnudo del emperador sigue marchando (1987) sigue a Kenzo Okuzaki y Kenzo Okuzaki busca respuestas. Raro y controvertido documental el de esta noche (a partir de las 20.30 en Bv. San Juan 1020). Ramiro Sonzini escribió sobre la película.

El ejército desnudo del emperador sigue marchando, de Kazuo Hara (Japón, 1987, 122′)

Kazuo Hara es un realizador japonés que cuenta con apenas 6 largometrajes realizados a lo largo de casi 40 años. En tres de ellos (los otros no se consiguen subtitulados al español) la forma de trabajo es similar: elegir un sujeto o un grupo de sujetos que revistan un interés como personajes y registrarlos, no sólo para dar cuenta de su vida, de sus excentricidades, sino también para hacer de ese mismo registro, del proceso de captación, una herramienta para conseguir un fin concreto: “Viví con Miyuki durante tres años. Tuvimos un hijo y pasamos muchas cosas juntos. Cuando nuestra relación alcanzó un cierto punto, ella decidió que necesitaba su propio espacio. Se marchó llevándose con ella al bebé. Pero seguía visitándome una vez por semana. Así que seguíamos teniendo algún tipo de relación. Un día, me dijo que se iba a Okinawa. Me molestó mucho y me enfadé, porque si se iba a Okinawa yo no sería capaz de tratar con los sentimientos que todavía me unían a ella. Sentí que tenía que hacer algo. Entonces decidí hacer una película. La única forma de seguir en contacto con ella era filmar esta película. Utilicé la cámara porque quería verla.”. Palabras del propio Hara que dan comienzo a su segunda película, Extreme Private Eros: Love Song (1974). El acto de filmar producirá un cambio en la realidad frente a la cámara.
En el caso de El ejercito desnudo del emperador sigue marchando Hara seguirá a Kenzo Okuzaki, veterano de la campaña japonesa en Nueva Guinea durante la Segunda Guerra Mundial, en su búsqueda de respuestas en torno al misterioso fusilamiento de dos de sus compañeros de regimiento, pocos días después de finalizada la contienda. En este viaje, Hara retrata la forma que tiene Okuzaki de pensar la política y la moral de un sujeto, y la forma de hacerse cargo de sus propios actos. Okuzaki es un extremista, sus métodos “confesionales” son extremos, no sólo mató a un tipo de la bolsa e intentó un atentado contra el Emperador Hirohito, sino que en dos ocasiones recurre a la violencia frente a cámara para extraer una confesión de las personas que entrevista. La distancia que establece Hara con su cámara pone al espectador en una situación incómoda: no podemos identificarnos con los métodos de Okuzaki, pero tampoco podemos juzgarlo. La película nos trasmite una sensación de incomodidad permanente.
Okuzaki, por otro lado, necesita de Hara, necesita del registro para poder dar prueba fehaciente de las confesiones que fue a buscar. En esta complicidad, en este juego de aliados/no tan aliados, que se establece entre Okuzaki y la cámara de Hara queda condensada la complejidad política de esta película que, como pocas, logra tensar y evidenciar las relaciones ideológicas que se establecen entre un sujeto que hace y una cámara que registra ese hacer.

Ramiro Sonzini

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