15/6 – LA NOCHE DEL CAZADOR presenta: UNDERTOW

Esta es la segunda función del ciclo que rinde homenaje a una película de Charles Laughton titulada “La Noche del Cazador”. Llega hoy a la pantalla de Cinéfilo esta película de 2003 dirigida por David Gordon Green.

Es a partir de las 20.30 hs. en Bv. San Juan 1020 casi esquina Mariano Moreno.

¿En qué se parecen esta y la de Laughton? Lo desarrolla Fer Pujato a continuación.

UNDERTOW de David Gordon Green (Estados Unidos, 2004, 108′)

Al igual que otras artes, el cine dialoga. Aunque algunos directores pretendan que sus criaturas surjan de una nada absoluta, como si no hubiese existido ninguna cosa antes de ellos y algunos otros, también pretendan, desmarcarse, despegarse, desafiliarse de su más bien corta historia, hay otros,  como  David Gordon Green para quién esa conversación a través del tiempo aún es factible y, sobre todo, necesaria. Que se coloca ante Laughton diciéndole: “voy a tomar tu tema, lo voy a filmar, y lo voy a hacer de la manera más honestamente posible; no voy a hacer una remake ni una copy conforme…tal vez haga un homenaje imaginativo”. Y seguramente lo hace, colocando al film dentro de un inquietante y misterioso flashback circular, ubicándolo en una zona rural del sur de los EE.UU, semisalvaje, semicivilizada, y en la cual el trabajo parece seguir siendo uno de los legados imperecederos de aquellos “padres fundadores” que sólo el cine ha podido resguardar del olvido. Y la familia, claro.

Pero el film sale de allí, del registro casi privado de ese núcleo protector. Y sale cuando alguien entra, buscando no tanto el dinero -esas malditas monedas de oro mexicanas cuyo valor nadie sabe a ciencia cierta cuál es- sino más bien el reconocimiento que nunca parece haber tenido y, tal vez, una sigilosa venganza contra el hermano que sí lo ha tenido, contra esa vida que sí ha podido perpetuarse: una granja, hijos, y una esposa (muerta). Parece poco. Parece demasiado.

Junto a este demasiado y a esa cacería en pos del dinero que (no) todo lo puede, Undertow se convierte en un fresco social, en una inspección pública diurna que muy poco norteamericanos querrían ver de su país, en unas apostillas nocturnas de huidas, fogatas y juegos bajo la lluvia, en una puesta austera, sin estridentes persecuciones, sin música folk, sin postales y sin arquetipos. Y entonces, la inocencia, el vínculo protector -el cosanguíneo pero también el de los otros- y el resguardo social que informaban ese maravilloso film de  1955 están acá, en los principios de este siglo, reconvertidos sin anacronismos, reconducidos filiatoriamente, expuestos creativamente, en una persecución que no aísla, que no clausura el terror, sino que lo expande y lo reconvierte societariamente, públicamente, hacia ese lugar en el que las pesadillas, de cualquier índole que éstas sean, pueden ser conjuradas, aunque más no sea por algún otro sueño. Homenajear un pasado, a veces, también significa celebrar un presente, sin olvidos.

Fernando Pujato

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