23/5 – FANTASMA presenta: PIERRE ÉTAIX

En tanto haya salud de Pierre Étaix (Francia, 1966, 64′)

por Martín Alvarez

I. Insomnio. Cada película de Pierre Étaix es una broma que funciona simultáneamente como puesta en evidencia de la estructura que la sostiene. Étaix se filma leyendo un libro de terror y luego ilustra los resultados imaginarios de esa lectura. Lo que se ilustra es la subjetividad de una lectura, no el relato leído. La desconexión entre un génerico de vampiros y su desafortunado montaje produce la parodia cómica.
II. El cinematógrafo / En tanto haya salud. La inteligencia de Etaix puesta al servicio de la broma estructural del espacio. El cinematógrafo recuerda a uno de los primeros cortos de Chaplin, A night at the show, pero aquí el espacio en su conjunto es una trampa de consumo desbordado y no hace falta ningún Charlot individual que lo tambalee. Se busca un poco de tranquilidad para ver un film y cuando parece posible, resulta que la función continuada incluye un interludio publicitario y en ese delirante segundo acto, Étaix exacerba la publicidad como una agobiante producción de poses, excentricidades, obsesiones de plástico. En tanto haya salud pasa de ampliar el espacio para inventariar un absurdo extendido (Tati), a complicar el efecto con que objetos pequeños actúan sobre espacios reducidos (Charlot, en la línea del brillante primer trabajo de Étaix, Ruptura). El ritmo del espacio moderno, descalibrado de los ritmos humanos que lo habitan, hacen el confundido contenido de esta genialidad en formato breve.
III. No iremos más al bosque. Un cazador, un trabajador rural y un intento de picnic son los polos enfrentados en esta apropiación del campo por Pierre Étaix. El film describe un enredado ovillo siendo anudado involuntariamente por esos tres vértices. La consecuencia es que cuando en cualquiera de ellos está por constituirse una geometría apenas estable, la tensión inspirada por alguno de los otros la desarma de inmediato. Si el trabajador concluye la cerca, la pareja la destruye torpemente. La estructura de esa fricción está dada por una dialéctica entre acciones pequeñas, individuales, y sus consecuencias generales, extendidas. Étaix transforma un día de campo en una conspiración oscilante. El espacio es frágil, indócil, resbaladizo.
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