05/05 – Nuevo ciclo en B DE BIZARRO: “LA MESA ESTÁ SERVIDA”

Tras dos largos meses de nunsplotaiton, B DE BIZARRO nos invita para Mayo a un recorrido de cuatro películas en torno a la temática del canibalismo.

Voluntaria o involuntariamente, la revisión del cine italiano está convirtiéndose en uno de los temas recurrentes este año en Cinéfilo. A tono con ello, este ciclo larga con una tana: HOLOCAUSTO CANÍBAL (1980), de Ruggero Deodato. Esta noche a partir de las 20.30.

Les dejamos a continuación, un fragmento del Manifiesto Antropófago del brasileño Oswald de Andrade, texto que Mato Ludueña y Caro Rossi (a cargo de la bizarreada de Jueves), eligieron para presentar el ciclo en nuestra última revista.

Holocausto caníbal, de Ruggero Deodato

Manifiesto Antropófago

“Sólo la antropofagia nos une: socialmente, económicamente, filosóficamente.
Única ley del mundo. Expresión enmascarada de todos los individualismos, de todos los colectivismos. De todas las religiones. De todos los tratados de paz.
Tupi, or not tupi that is the question.
Contra todas las catequesis. Y contra la madre de los Gracos.
Sólo me interesa lo que no es mío. Ley del hombre. Ley del antropófago.
Estamos cansados de todos los maridos católicos sospechosos puestos en trance. Freud terminó con el enigma mujer y con otros sustos de la psicología impresa.
Lo que atropellaba a la verdad era la ropa, lo impermeable entre el mundo interior y el mundo exterior. La reacción contra el hombre vestido -el cine norteamericano informará-.
Hijos del sol, madre de los vivientes. Encontrados y amados ferozmente, con toda la hipocresía de la saudade, por los inmigrados, por los traficados y por los turistas, en el país de la serpiente grande.
Fue así porque nunca tuvimos gramáticas, ni colecciones de viejos vegetales, Y nunca supimos lo que era urbano, suburbano, fronterizo ni continental. Perezosos en el mapamundi del Brasil.
Una conciencia participante, una rítmica religiosa.
Contra todos los importadores de conciencia enlatada. La existencia palpable de la vida. Y la mentalidad prelógica para estudio del señor Levi-Bruhl.
Queremos la revolución Caraíba. Mayor que la Revolución Francesa. La unificación de todas las rebeliones eficaces en la dirección del hombre. Sin nosotros Europa no tendría siquiera su pobre declaración de los derechos del hombre.
La edad de oro anunciada por Norteamérica, La edad  de oro. Y todas las girls.
Filiación. El contacto con el Brasil Caraíba. Où Villegaignon print terre –Montaigne-. El hombre natural. Rousseau. De la Revolución Francesa al Romanticismo, a la Revolución Bolchevique, a la Revolución Surrealista y al tecnicismo bárbaro de Keyserling. Caminamos.
Nunca fuimos catequizados. Vivimos a través de un derecho sonámbulo. Hicimos nacer a Cristo en Bahía, o en Belem do Pará.
Pero nunca admitimos el nacimiento de la lógica entre nosotros.
Contra el Padre Vieira. Autor de nuestro primer empréstito para ganar comisión. El rey analfabeto le dijo: ponga esto en el papel pero sin mucha labia. Se hizo el empréstito.
Se gravó el azúcar brasileño. Vieira dejó el dinero en Portugal y nos trajo la labia.
El espíritu se niega a concebir el espíritu sin su cuerpo. El antropomorfismo. Necesidad de la vacuna antropofágica. Para el equilibrio contra las religiones de meridiano, y las inquisiciones exteriores. Sólo podemos atender al mundo orecular.
Teníamos la justicia, codificación de la venganza. La ciencia, codificación de la Magia. Antropofagia. La transformación permanente del Tabú en tótem.
Contra el mundo reversible y las ideas objetivadas. Cadáverizadas. El stop al pensamiento que es dinámico. El individuo víctima del sistema. Fuente de las injusticias clásicas, de las injusticias románticas, y el olvido de las conquistas interiores.
Derroteros, derroteros, derroteros, derroteros, derroteros, derroteros, derroteros.
El instinto Caraíba.
Muerte y vida de las hipótesis. De la ecuación yo parte del Cosmos al axioma Cosmos parte del yo.

Subsistencia, conocimiento, antropofagia.
Contra las élites vegetales. En comunicación con el suelo.
Nunca fuimos catequizados, Lo que hicimos fue el Carnaval. El indio vestido de senador del Imperio, disfrazado de Pitt, o apareciendo en las óperas de Alencar lleno de buenos sentimientos portugueses.
Ya teníamos el comunismo. Ya teníamos la lengua surrealista, la edad de oro.

Catiti Catiti
Imara Noti á
Notiá Imara
Ipeju.
La magia y la vida. Teníamos la relación y la distribución de los bienes físicos, de los bienes morales, de los bienes de servicios. Y sabíamos trasponer el misterio y la muerte con el auxilio de algunas formas gramaticales.
Pregunté a un hombre qué era el Derecho. El me respondió que era la garantía del ejercicio de la posibilidad.
Ese hombre se llamaba Galli Mathías. Me lo comí. (…)”

Fragmento del “Manifiesto Antropófago”

por Oswald de Andrade, mayo de 1928.

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