03/05: Nuevo ciclo en MARTES DEL SÉPTIMO ARTE: RICHARD LINKLATER

Alexis Cabrolié Cordi programa para MARTES DEL SÉPTIMO ARTE un ciclo de 8 películas dedicado a este cineasta de Houston, Texas. Sólo diremos que esta noche, a partir de las 20.30 hs., será la apertura con REBELDES Y CONFUNDIDOS (1993). El resto sobre Linklater lo dice muy bien Alexis en el texto que compartimos aquí abajo, y que aparece en nuestra nueva revista, disponible en Cinéfilo a partir de esta noche.

RICHARD LINKLATER: LAS (R)EVOLUCIONES DE LA VIDA COTIDIANA

por Alexis Cabrolié Cordi


“La Revolución Molecular no es una consigna, un programa, es algo que siento, que vivo, en algunos encuentros y afectos, en algunas instituciones y reflexiones que funcionando como factores de resistencia del control social hegemónico me revelan la emergencia de un nuevo ser”

Félix Guattari, Micropolítica: cartografías del deseo

Richard Linklater es el cineasta de las (r)evoluciones; no de las que agitan las banderas de algún partido político, no de las que se jactan de dejar regada la tierra con la sangre de sus mártires ni de las que pretenden conquistar el planeta para redimir al hombre, no, lo de Linklater es más sutil, más microscópico, más humano, y justamente por eso más poético, poético en el sentido de su belleza y de, como indica la etimología de la palabra, su creación.

Linklater es el caso de esos artistas cuyas obras son más conocidas por sus títulos y los actores y actrices que en ellas trabajan que por el peso específico del nombre y apellido de su director, quien avanza con la dignidad de los grandes maestros del cine ya sea trabajando de manera independiente de las grandes productoras de cine o de manera relativísimamente dependiente de ellas a tal punto de relatividad que en este campo también Linklater demuestra con su ejemplo que la dictadura del espectáculo está plagada de flaquezas, fisuras, fugas en el corazón mismo de su constitución desde donde se pueden construir múltiples metamorfosis que hacen del monstruo hegemónico una caricatura ambigua, paradojal, contradictoria y menos omnipotente y avasallante de lo que  en general sostienen los apocalípticos.

Richard Linklater es el cineasta de las (r)evoluciones.

(R)evolución es haber fundado, junto a otro grupo de personas, en 1985, cuando él contaba con sólo 25 años (la misma edad de Orson Welles cuando actuaba y dirigía Citizen Kane) la Austin Film Society, en su ciudad natal, capital de Texas, para exhibir toda clase de películas que por superar los dos dígitos de vida, la calidad experimental, la grandeza artística, el capricho comercial o todo eso junto fueran excluidas del impúdico exhibicionismo mercantil de las grandes salas. Por allí desfilaron y todavía lo hacen los más eximios modelos del mundo del cine: Dreyer, Bresson, Ozu, Godard, Fassbinder, Truffaut…avalados, desde hace unos años, por reconocidos integrantes de la junta directiva y consejo asesor de la sociedad entre los que se encuentran Guillermo del Toro, Jonathan Demme, Steven Soderbergh y Quentin Tarantino, teniendo el último su propio festival adentro de ésta, el Quentin Tarantino Film festival, en donde sin tapujos puede desplegar, durante una semana, parte de su hiperbólico bagaje cinéfilo en una suerte de terapia/catarsis por su no menos hiperbólica verborragia cinépata.

(R)evolución es hacer una película como Escuela de rock con la cual postula una pedagogía libertaria que ataca las bases mismas de la, en general, recalcitrantemente autoritaria y apática pedagogía contemporánea, y afirmar en primera persona en los comentarios que vienen como extras del film: “Hay temas que como adulto descubres que son interesantes pero al recordar tu educación escolar piensas: ¡Qué aburrido era!, un maestro leyendo un libro, por eso no aprendí casi nada interesante”.

(R)evolución es llamar, como lo hace un personaje de Slacker, a que cada ser humano asuma, se haga plenamente cargo del poder que tiene para transformar el mundo cotidiano en que vive dejando de lado la coartada facilista y pueril de delegar su poder en la, en mayor o mayor aún medida, pervertida, psicopática élite político-partidaria de turno, o patocracia como la llama Andrew M. Lobaczewski en “Ponerología política”.

(R)evolución es, como le cuenta July Delpy a Ethan Hawke en Antes del atardecer, hacer llegar lápices a los niños de las escuelas rurales de México, “no se trata de grandes ideas revolucionarias, se trata de lápices, pero la realidad es que el verdadero trabajo de mejorar las cosas, de cambiar el mundo, está en los Pequeños Logros Diarios”; en las pequeñas (r)evoluciones diarias se materializan las bellas palabras de Jung: “En nuestra vida más privada y subjetiva no sólo padecemos una época, también la hacemos. ¡Nuestra época somos nosotros!”.

Linklater registra eso que los biólogos Maturana y Varela llamaron autopoiesis, algo así como la capacidad de los seres vivos de producirse, de crearse continuamente a sí mismos. El devenir de los seres humanos, de la humanidad es aquello que late en sus películas, pero no el devenir de la incertidumbre desahuciada, exánime sino de la incertidumbre que se aloja en los márgenes inescrutables de una acción regeneradora de las potencias vitales, biófilas por la que cada uno de los seres ha entregado lo mejor y más sublime de sí mismo para hacer del planeta un espacio cada vez más parecido a su imagen y semejanza de grandeza.

Cuando el mítico director de cine independiente Monte Hellman recibió una carta de Linklater con la copia de su ópera prima de 1988, éste hizo lo que, según él mismo confiesa, hace poco: leer la carta y ver la película. Asombrado por el talento del joven se puso en contacto con él para alentarlo a que siga filmando y darle algunos consejos que pueden resumirse en la siguientes palabras no dichas por ninguno de los dos pero presentes, a su manera, en las obras de ambos: “Esta película no está filmada con una cámara; su material no es celuloide. Esta película es acero forjado en 8 grados y cargado de fulminato de ideas, es un proyectil autoricida que disparo en cantidad de mil copias sobre el pavimento de los civilizados. ¡Ojalá vuelen lejos sus cascos y horaden las filas apretadas de sus prejuicios! ¡Ojalá la vieja sociedad se desmorone hasta en sus cimientos!”. Declaración del Humanisferio, sin duda, de esto se trata la (r)evolución y la poesía.

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