Miércoles 15/9 | LA NOCHE DEL CAZADOR: OTOÑO TARDÍO. Los colores de OZU y MIZOGUCHI

Continúa el ciclo que los muchachos Fer Pujato y José Fuentes Navarro de LA NOCHE DEL CAZADOR le dedican al cine en color de los maestros nipones Yazujiro Ozu y Kenji Mizoguchi. Hoy, LA EMPERATRIZ YANG KWEI-FEI, segunda y última de Mizoguchi dentro de este ciclo. Un cineasta bastante olvidado con cuyos misterios no hará nada mal enfrentarse. Los esperamos y les recordamos también que a partir del Miércoles que viene, empezamos a revisar a Ozu.

A continuación los invitamos a leer un texto escrito por Fernando Pujato sobre la película, publicado en el blog de LA NOCHE DEL CAZADOR:

14/9: La emperatriz  Yang Kwei Fei ( Yôkihi ) de Kenji Mizoguchi. Japon, 1955. 98 min

Recuerdos imperiales

Luego de ver un film de Kenji Mizoguchi se tiene la extraña sensación no sólo de haber transitado buena parte de la historia del Japón medieval, sino también de haber asistido al desvelamiento de un sistema cultural cuyos constructos pueden rastrearse a lo largo de toda la cinematografía japonesa y cuyas pervivencias explican en parte -o podrían hacerlo, esa condición de posibilidad que hace que esto sea cine y no un tratado sociológico skinneriano- algunos rasgos del Japón contemporáneo que ya no parecen ser tan exóticos, ni tan arbitrarios, ni tan incomprensibles como para que se los encierre en el máximo común denominador de categorías conductuales universales o algún engendro del tipo sicológico-explicativo o algún anacronismo del tipo histórico-causativo.
Luego de ver La emperatriz Fei se puede comprender mejor, dialogar más abiertamente, pensar menos sesgadamente acerca de esa obra maestra que es El Sol, con esa figura imperial atrapada entre el deseo mundano de una cotidianeidad diletante y los propósitos sublimes de una extraordinaria misión celestial. O de ese soberbio capítulo inserto en Dolls, sobre esa mujer que espera en el banco de una plaza, todos los días, todos los años, a su prometido que finalmente llega pero que nunca reconocerá. O también el orden ceremonial puertas adentro y la pérdida del estatuto patriarcal en Tokyo Sonata. O la acuciante espera de un fantasma atribulado por un pasado reciente que aguarda una presencia humana para descansar finalmente en Retribution.
O a la inversa. Desde los films de Sokurov, Kitano y Kurosawa compendiar integralmente todo lo que contiene el de Mizoguchi, que dispara “citas” shakespearianas a través de planos que aprisionan la absoluta soledad de un poder que se comprende más allá de un designio personal, que homologa secuencias fordianas en una ejecución crepuscular construida con los despojos ornamentales de un atavío fuera de campo, que nos vapulea, suave y pendularmente, entre amores fantasmáticos, intereses familiares, intrigas costesanas, levantamientos populares y traiciones palaciegas.
Y entonces, todo ese gran flashback recordatorio, toda esa magistral puesta de “una escena/un plano”, todo ese andamiaje secuencial cinematográfico explica, certera e invisiblemente, la evocación nostágica por aquello que se fue, el perenne recuerdo de una fiesta popular, y el encuentro risueño de dos vidas más allá de la muerte.
Tal vez Kenji Mizoguchi, el director japonés que mejor comprendió el significado sacrificial de la mujer en una cultura que aún oculta resabios de su filmografía (ver Historia del último crisantemo El Intendente Sansho es también ver parte de todo esto) también fue el que entendió más certeramente que ese acogedor amuleto dichoso, que esa caprichosa noción libertaria, que esa elusiva sensación de felicidad, es tan sólo un fugaz instante en los recovecos imperiales de una memoria terrenal que merodea los tiempos pretéritos de su cercano país. Tanto como la tenue luz de una doncella inclinada en las sombras de una oscura cocina, en aquél no tan lejano siglo VIII en el que la emperatriz Fei nació para ser recordada. O filmada, para que ese recuerdo sea un presente.

Fernando Pujato

“OTOÑO TARDÍO. Los colores de Ozu y Mizoguchi”

Cinéfilo Bar. San Juan 1020. 21 hs

Todos los miércoles de septiembre.

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